Traductor

Mostrando entradas con la etiqueta Debate. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Debate. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de marzo de 2018

Analiza V Pleno del Comité Central del Partido importantes temas de la actualización del modelo socialista cubano

El V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, presidido por su Primer Secretario, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, examinó durante dos intensos días de trabajo importantes temas relacionados con la actualización del modelo económico y social cubano, complejo proceso emprendido en el país a partir del 2011 cuando se efectuó el VI Congreso del Partido.


A la evaluación de las políticas implementadas desde entonces se dedicó el primer punto de la agenda, el cual previamente había sido analizado en dos ocasiones por el Buró Político.
Al presentar el tema, Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, expuso que para este análisis se habían tomado en cuenta, fundamentalmente, aquellas políticas con normas jurídicas y un plazo de ejecución suficiente para poder medir sus resultados.
Este estudio tuvo su origen en una indicación impartida por el General de Ejército sobre la necesidad de revisar todas las políticas para conocer a profundidad qué había salido bien, qué se debía rectificar y qué cuestiones obstaculizaban la implementación de las medidas.
Los primeros tres años se caracterizaron por un alto ritmo de implementación de políticas, el cual se redujo luego por la complejidad de las medidas y también a causa de errores en la planificación de los procesos y en su control.
En ello incidieron además limitaciones económicas y financieras que imposibilitaron el respaldo adecuado a un grupo de medidas que requerían inversiones.
Durante los años 2016 y 2017 los esfuerzos se dirigieron, principalmente, a perfeccionar lo logrado.
Entre las causas y condiciones generales que influyeron en los resultados desfavorables se señaló que no siempre la Comisión de Implementación logró involucrar a los órganos, organismos, organizaciones y entidades para que desde la base fueran capaces de orientar, capacitar, apoyar, controlar y rendir cuentas de su gestión.
Al mismo tiempo se ha manifestado una insuficiente integralidad, visión limitada sobre los niveles de riesgos e incompleta apreciación de los costos y beneficios.
En algunos casos ha sido deficiente el seguimiento y control de las políticas, varias de las cuales se fueron desviando de sus objetivos, sin una oportuna corrección.
En el Pleno se valoró que la actualización del modelo económico y social ha evidenciado ser un asunto de gran complejidad. A ello se une el firme propósito de no dejar a ningún cubano desamparado, lo que ha incidido en el ritmo de las transformaciones.
En la actualidad se revisan todos los procesos y entre las prioridades están el ordenamiento monetario, en particular los estudios sobre la unificación monetaria y cambiaria; la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030; así como el examen integral y el perfeccionamiento de las medidas que lo requieran, con las correspondientes propuestas.
Sobre este último asunto se ejemplificó con la política para el trabajo por cuenta propia, de la cual ya han sido firmadas las normas jurídicas de mayor rango y debe desplegarse a continuación un proceso de capacitación que incluirá a los 580 000 trabajadores por cuenta propia y a más de 30 000 funcionarios públicos.
Los miembros del Comité Central se refirieron también a la carencia de una cultura tributaria en el país; al aún deficiente empleo de la contabilidad como herramienta fundamental para cualquier análisis económico; y a las dificultades en la comunicación de las políticas, que en ocasiones no permitieron una comprensión a fondo por la población de estos difíciles temas y generaron malas interpretaciones debido a vacíos informativos.
Finalmente, el V Pleno del Comité Central aprobó el informe evaluativo y las acciones futuras que aseguran la continuidad de la actualización del modelo económico y social mediante una mayor participación y responsabilidad de los Organismos de la Administración Central del Estado, las entidades nacionales y demás órganos.

El Primer Secretario del Comité Central del PCC consideró que se ha trabajado duro a partir de los lineamientos del VI y VII congresos. A pesar de los errores e insuficiencias reconocidas en este Pleno, la situación es más favorable que hace algunos años, dijo.
Definió como tarea fundamental de todos los comunistas enfrentar los problemas sin titubear desde el primer momento, planificar mejor para poner los recursos donde verdaderamente se necesitan y no esperar a que las soluciones lleguen de arriba, sino aportar ideas creadoras y racionales.
Reiteró la necesidad de ahorrar hasta lo más mínimo, ajustándonos a la realidad que vivimos. Tenemos que adelantarnos a los problemas, luchar resuelta e inteligentemente y mantener la unidad de la nación.
En tal sentido, recordó los difíciles momentos del Periodo Especial en la década del noventa, cuando el país atravesaba una situación extrema. El escenario desde entonces ha cambiado, pero tenemos que reconocer que nos falta mucho por hacer en la planificación de nuestra economía pues aún persiste una mentalidad derrochadora, cuando la línea a seguir tiene que ser la del ahorro y la eficiencia.
Recordó que la Revolución, que catalogó como la obra más hermosa que hemos hecho, ha tenido que enfrentar y vencer desde sus inicios todo tipo de obstáculos y ante los nuevos retos debe prevalecer el espíritu de resistencia y combatividad que ha caracterizado a nuestro pueblo, sin un atisbo de pesimismo y con total confianza en el futuro.
Política de la Vivienda
Los asistentes al Pleno analizaron en detalle el proyecto de la Política de la Vivienda en Cuba, en la cual se viene trabajando desde hace algún tiempo y tiene como punto de partida los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución.
El ministro de la Construcción, René Mesa Villafaña, aseguró que se trata de abordar el asunto de la vivienda de una forma diferente, utilizando todos los recursos con que cuenta el país y de manera ordenada.
Para su elaboración se tuvieron en cuenta el estado actual del fondo habitacional y la conformación de una estrategia para detener el deterioro y luego avanzar en su recuperación y solución.
En Cuba existen algo más de 3 824 000 viviendas, según datos del último Censo de Población efectuado en el 2012 y otras evaluaciones realizadas hasta junio del 2017. De ellas, el 39% se encuentra en regular y mal estado técnico.
La proyección para la recuperación del fondo habitacional del país se estima en no menos de diez años, con prioridad en el primer quinquenio para las viviendas con un mayor deterioro.
Para emprender esta tarea se realizarán importantes inversiones en la industria del cemento, al tiempo que se continúa la remodelación de la planta de Siguaney, en Sancti Spíritus, así como la modernización de la planta de cerámica blanca de Holguín, que incrementará de manera sustancial la fabricación de azulejos y muebles sanitarios.
A la par de estas inversiones, se prevé un mayor desarrollo de la producción local de materiales, que en los últimos cinco años ha venido creciendo anualmente entre el ocho y 11 %. Al cierre del 2016 ya se producían en los 168 municipios un total de 57 renglones, a partir de las materias primas y reciclables de las localidades.
Para este año se instalarán 423 minindustrias en municipios y consejos populares, que se suman a las que ya funcionan en los territorios.
Los participantes en el V Pleno recalcaron la importancia de la producción local de materiales como soporte fundamental de la política de la vivienda pues acerca la solución a los territorios, permite la participación colectiva y fortalece el papel de los municipios en la solución de sus problemas habitacionales.
En este intenso movimiento constructivo que acometerá el país participarán todos los actores posibles, entre ellos las familias, las organizaciones estatales de la Construcción, las cooperativas, las empresas constructoras subordinadas a los consejos de la Administración provinciales y las del sistema empresarial estatal del país.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz reiteró que esta política de la vivienda tiene que incluir y prever el respeto al ordenamiento territorial y urbanístico, empezando por las instituciones del Estado para luego exigir a la población. No se trata de prohibir las construcciones en tal o más cual lugar, insistió, sino hacerlo de manera ordenada y donde estén creadas las condiciones elementales para ello.
Convocó a los miembros del Comité Central a analizar con un mayor detenimiento el informe presentado y consultarlo con otros compañeros y especialistas en sus respectivos territorios, con el ánimo de profundizar y aportar nuevas consideraciones antes de ser aprobada su implementación por el Gobierno.
Estudios para la reforma constitucional
En otro punto de la reunión, el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta Álvarez, presentó a los miembros del Comité Central un informe aprobado por el Buró Político acerca de los estudios que se vienen realizando para una futura reforma de la Constitución, que deberá reflejar las principales transformaciones económicas, políticas y sociales derivadas de los acuerdos aprobados en el VI y VII congresos del Partido y de los objetivos de su Primera Conferencia Nacional; al tiempo que ratificará el carácter irrevocable de nuestro socialismo y el papel dirigente del Partido en la sociedad cubana.
La reforma recogerá las experiencias adquiridas en estos años de Revolución, particularmente en la organización y funcionamiento de los órganos del Poder Popular y el ejercicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Tiene como referentes nuestra historia constitucional y procesos similares en otros países.

sábado, 4 de abril de 2015

La Sociedad Civil en Cuba



La Sociedad Civil en Cuba.
Autor: MSc. Mambi Cubano


Introducción:
En la literatura política actual, con mucha frecuencia, se emplea el término sociedad civil   por dirigentes políticos, sociólogos, filósofos y periodistas,  para hacer referencias a hechos sociales, intereses políticos y los más diversos objetivos,  sobre todo a partir de las décadas del 80 y el 90 del siglo pasado, coincidiendo con el proceso de desmantelamiento del socialismo en Europa del Este y la desintegración de la URSS.  En Cuba, en los últimos tiempos, también se aprecia un incremento del debate político filosófico en torno al binomio sociedad civil - Estado. 

Como explicó Carlos Marx, “La sociedad civil abarca toda la vida comercial e industrial de una fase y, en este sentido, trasciende de los límites del estado y de la nación, si bien, por otra parte, tiene necesariamente que hacerse valer al exterior como nacionalidad, y vista hacia el interior como Estado”.

El concepto más elaborado de "sociedad civil", sin embargo, lo establece el teórico marxista, fundador del Partido Comunista Italiano, Antonio Gramsci, quien en sus obras, recogidas bajo el nombre de Cuadernos desde la Cárcel, lo desarrolla a profundidad siguiendo los lineamientos de Hegel y Marx. Para Gramsci la sociedad civil es "el conjunto de los organismos vulgarmente llamados privados... que corresponden a la función de hegemonía que el grupo dominante ejerce en toda la sociedad". La contrapone a la sociedad política (el Estado, en sentido estricto) del cual ella es su "base y contenido ético. Desarrolla Gramsci su teoría de la sociedad civil dentro del concepto más general y novedoso del bloque histórico, que no es eterno y que puede ser variado en provecho de las clases subalternas. 

Según Miguel Limia, e Isabel Monal, el término sociedad civil “(…) se presenta en la historia de las ideas hasta nuestros días como ambiguo, de fronteras imprecisas y hasta nebulosas; una ambigüedad inadecuada, además por el hecho de que en alemán sociedad civil  y sociedad burguesa  se escriben de la misma manera y las traducciones no siempre saben hacer la mejor selección (…)”
La Sociedad Civil en Cuba

Tratar el tema de la sociedad civil en Cuba enfrenta dos grandes dificultades, una de carácter teórico y otra de carácter político. La primera está asociada a las propias ambigüedades que caracterizan el uso del concepto de sociedad civil en la ciencia social contemporánea. Es un concepto altamente impreciso en su contenido, al que se le asignan significados distintos, y ha sido utilizado en discursos teóricos radicalmente divergentes por su finalidad. La dificultad de carácter político emana del profuso empleo del término “sociedad civil” en discursos políticos encontrados sobre la realidad cubana.

El gobierno de Estados Unidos, los sectores más derechistas del exilio y los llamados grupos disidentes dentro del país, han enarbolado la consigna de crear y fortalecer la sociedad civil en Cuba –tomando como presupuesto su alegada inexistencia– como vía para derribar el sistema político-social vigente.

Tras la toma del poder por la Revolución, en 1959, se operó una radical transformación de la sociedad civil cubana. Por un lado, una buena parte desapareció. La mayoría de las formas asociativas (partidos políticos, instituciones profesionales, asociaciones religiosas, etc.) desaparecieron. Ello fue resultado de la acción del nuevo Estado, pero también de procesos de autodisolución. La mayoría de sus miembros abandonaron el país, producto de la primera oleada migratoria de los años 1959-1962.

Con las nuevas dinámicas sociales que se desencadenaron, surgieron nuevos espacios de acción, se masificaron agencias de socialización ya existentes y surgieron otras, y aparecieron nuevos espacios de asociación. En palabras de María López Vigil, “la sociedad cubana se convirtió en una sociedad civil en gran escala”, como señala en “Sociedad civil en Cuba. Diccionario urgente”, publicado en el número 184 de Envíos, Managua, en 1997. La participación popular fue profunda y masiva. La autogestión alcanzó un peso y significación como nunca antes. Es preciso no olvidar algo importante: se logró la socialización del poder a una escala sin precedentes en muchos países.

La recepción de la idea de sociedad civil comienza en Cuba, en lo esencial, en la década del noventa del siglo XX. Es una recepción que ha estado marcada por los procesos que se han producido, tanto a nivel internacional como al interior del país.

Si analizamos los más de 25 años de circulación de este término en nuestro contexto, podemos discernir una primera etapa en la cual predominó la percepción como un instrumento teórico utilizable sólo para criticar las estrategias pasadas y presentes de la Revolución, y plantear salidas a las situaciones de crisis de nuestra realidad, que no tienen nada que ver con alternativas socialistas. El momento más destacado de esta primera etapa, que duró aproximadamente hasta 1994, lo constituyó la publicación y difusión en nuestro país del documento titulado “Reconstruir la sociedad civil: un proyecto para Cuba”, de Dagoberto Valdés y Luis Enrique Estrella, que se discutió y aprobó en la II Semana Social Católica, efectuada en La Habana en diciembre de 1994.

Este documento es significativo porque expresa, en esencia, una de las tres posiciones fundamentales en el debate cubano sobre sociedad civil, a las que me referiré después. Se asumió la interpretación liberal clásica del concepto, que la identifica sólo como el conjunto de asociaciones voluntarias, independientes del gobierno y como esfera contrapuesta a la política y al Estado. La reconstrucción de la sociedad civil que se proponía en este texto implicaba, de hecho, la eliminación de los principales rasgos socialistas de nuestra estructura político-económica.

Esta primera etapa, en la que es casi exclusiva la presencia de esta interpretación y el uso del concepto de sociedad civil en documentos y publicaciones, es seguida por una segunda etapa marcada por la presentación, en nuestros medios escritos, de posiciones divergentes entre sí. Podemos decir que entonces propiamente comienza a darse el debate. Cronológicamente se superpone en algo con la anterior, pero las fronteras en los procesos sociales suelen ser bastante indefinidas.

Las tres posiciones en el debate, en la etapa entre 1994 y mediados de 1996, estaban claramente delimitadas: la posición que denomina “liberal”, profundamente hostil al proyecto socialista, que adoptaba acríticamente la interpretación del concepto de sociedad civil proveniente del neoliberalismo, representada en lo fundamental al interior del país por los llamados grupos disidentes y la intelectualidad laica vinculada orgánicamente a la Iglesia católica cubana; la posición del “marxismo de la sospecha”, que se negó a la utilización del concepto y a toda reflexión acerca del tema, por considerarlo una maniobra del enemigo (y que con ello, de hecho, aceptaba la interpretación del concepto de sociedad civil de sus oponentes); por último, la posición del marxismo crítico, que rechazaba las dos posiciones anteriores, por considerarlas basadas en un mismo fundamento teórico unilateral, y asumía a la sociedad civil como el espacio privilegiado de consolidación de la hegemonía política del socialismo.

Según la investigadora Isabel Monal, El socialismo necesita un Estado fuerte y una sociedad civil fuerte, en que cada uno reconozca las funciones del otro, aunque trabajan y actúan por un proyecto común. Para Cuba, enfatiza, es un gran reto cómo continuar superando la escisión entre ambos, con vitalidad revolucionaria, transformadora, en los dos cuerpos.
"Me preocupa que entre los cubanos que trabajan por el proyecto socialista haya quienes ven a la sociedad civil solo como equivalente de Organizaciones No Gubernamentales (ONG); eso, pienso, es un error, una idea nacida del pensamiento liberal actual y que desgraciadamente ha arrastrado a mucha gente de izquierda en el mundo. La sociedad civil abarca, siguiendo a Marx, elementos materiales y espirituales."

Tampoco, las ONG pueden considerarse como algo exento de críticas; no son ruedas sueltas de la sociedad, se hayan obligadas a responder ante ella por lo que están haciendo.
"Comparada con otras experiencias socialistas, Cuba es la que ha tenido la sociedad civil más fuerte, por la propia naturaleza y práctica cotidiana de la Revolución. Esa vocación de justicia social, de participación popular en las cuestiones de la vida pública deberá ser cada vez más activa, de ello depende la supervivencia y consolidación del proyecto político, social y económico defendido por la mayoría del pueblo; de ello no hay duda."

"Gramsci afirmaba con muy buen tino que lo importante era que las formas políticas del socialismo fueran funcionales con la sociedad donde llenaban sus funciones específicas. En ese `juego' con los pies en la tierra, la Revolución ha sido capaz de perfeccionarse, y lo deberá seguir haciendo, sin abrirle ni siquiera una ventanita a la contrarrevolución, y sí muchas puertas anchas a la participación popular, expresada en formas diversas."

La sociedad civil cubana en correspondencia con su carácter clasista, es en su aplastante mayoría socialista, portadora de capacidades para desarrollar relaciones sanas y creativas con el Estado. Pero ello no debe conducirnos a obviar las contradicciones ni a desconocer que grupúsculos minoritarios están en contra de ese proyecto de justicia social, participativo y antimperialista que fomentamos.

Como se reafirmó  en el V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba - efectuado en marzo de 1996,  la sociedad civil cubana es la que componen “(…)  nuestras potentes organizaciones de masas ( CTC, CDR, FMC, ANAP, FEU, FEEM e incluso los pioneros ), las sociales , que como es sabido agrupan entre otros a los combatientes de la Revolución, a economistas,  juristas, periodistas, artistas y escritores, etc., así como otras ONGs que actúan dentro de la legalidad  y no pretenden socavar el sistema económico, político y social  libremente escogido por nuestro pueblo, a la vez que aún cuando tienen su personalidad propia e incluso su lenguaje específico, junto al Estado revolucionario persiguen el objetivo común de construir el socialismo”.

Esta afirmación marcó un hito en la historia cubana. Se trata de un enfoque contradictorio. Por un lado, su dura retórica parecía deslegitimar el debate en torno a este y otros temas. Por el otro, no es menos significativo que, por primera vez, en un texto oficial de un partido comunista en el poder se reconoce y valora la existencia de la sociedad civil. Precisamente en ese año, 1996, Armando Hart, entonces miembro del Buró Político del PCC y ministro de Cultura, en un conjunto de artículos y entrevistas aparecidos en diversos medios de prensa cubanos, utilizó ampliamente la categoría de sociedad civil, exponiendo la importancia de su desarrollo en la consolidación del proceso revolucionario cubano.

Tal enfoque requiere no olvidar que estas organizaciones (hoy alcanzan la cifra de 2229) tienen funciones definidas y constituyen a su vez, estructuras que actúan de forma diferente al Gobierno, como órgano ejecutivo del Estado. 

Como se señala en la Declaración de las Organizaciones Cubanas participantes en el Encuentro La Sociedad Civil en Defensa de la Soberanía y los Derechos Humanos en Cuba: “La sociedad civil cubana es hoy, parte indisoluble de la Nación, actúa en la conformación y enriquecimiento continuos de la identidad nacional y los valores patrios, participa plenamente en los procesos de desarrollo de nuestra entidad cultural, defiende los más sólidos principios e intereses de la Revolución y es, en su esencia, reflejo y encarnación de la espiritualidad de nuestro pueblo”.

Las Organizaciones No Gubernamentales en Cuba, en su condición de ser asociaciones de la sociedad socialista cubana en la que la población se agrupa por sus afinidades e intereses, ocupan un lugar de elevada significación en la vida sociopolítica. Ellas forman parte del debate político ideológico actual y con su consenso se aplican las principales decisiones gubernamentales. 

En el enfrentamiento ideológico con el imperio en el debate en torno a la sociedad civil y su lugar y papel en el sistema político cubano, así como la importancia y actualidad del tema, condujo a nuestro Partido a desarrollar el concepto de Sociedad Civil Socialista Cubana, tal como la entendemos, como se ha de corresponder con el momento histórico y con la esencia de nuestro sistema socialista. De este modo, por primera vez, a la luz pública, se emplea el concepto de sociedad civil socialista por un partido comunista en el poder, que lo incluye como herramienta e instrumento de análisis, debate y proyección estratégica y legitima la existencia de la sociedad civil en Cuba a partir de nuestras posiciones y de nuestros fundamentos teóricos y principios revolucionarios, de nuestra experiencia y de los retos que impone la construcción del socialismo en el país. 

El socialismo, en las condiciones de un mundo unipolar y hegemónico, como nunca antes, necesita de un Estado fuerte, eficiente y capaz y, a su vez, de una sociedad civil fuerte, eficiente y capaz también, no como contrarios ni fuerza opositora, sino como instituciones independientes con funciones propias y de reconocimiento mutuo, sobre la base del respeto y la comprensión de las funciones de cada uno y la actividad común en interés del mismo proyecto. 

La sociedad civil socialista cubana se distingue por su carácter genuino y autóctono, por su fortaleza y apoyo a las ideas y proyectos de la Revolución, con capacidad para desarrollar y fomentar relaciones activas, creativas y de mutua comprensión. 

A partir de un enfoque  histórico concreto, objetivo y sobre la base de la realidad sociopolítica cubana actual,  de las particularidades de la construcción del socialismo en el país y de la existencia de un enemigo interesado y empeñado en aniquilar la Revolución Cubana, cabe resaltar que, la concepción político partidista acerca de la sociedad civil cubana refleja los intereses de clases, así como nuestras aspiraciones y objetivos y se corresponde plenamente con nuestro sistema político social, que los puntos de vista no coincidentes entre la sociedad civil y el Estado Cubano no generan una contradicción antagónica de entes que se oponen, por el contrario, favorecen el diálogo, el entendimiento mutuo y el trabajo conjunto en interés de un objetivo común. Del mismo modo, los grupúsculos contrarrevolucionarios pagados y servidos por el imperio, interesados en el regreso al capitalismo de este país, no forman parte de nuestra sociedad civil.

La política de Estado del Imperio Norteamericano con América Latina y otras zonas del mundo y hacia nuestro país en especial ha estado signada por la filosofía de la Zanahoria y el Garrote, desde que Revolución, Independencia y Dignidad Nacional riñen con sus apetencias territoriales respecto a Cuba.

Todos los presidentes norteamericanos, sus principales ideólogos y asesores han considerado esa actitud hacia Cuba como válida y viable; unos han apostado más al Garrote y los menos a la Zanahoria.

En 1992 tras la caída del socialismo en Europa, el triunfo de la contrarrevolución y la vuelta al capitalismo en aquellos lares, con la clásica combinación de la Zanahoria y el Garrote, los ideólogos del imperio apostaron por aplicar en Cuba fórmulas que les fueron eficaces en aquella zancadilla a la historia.

Robert Torricelli, entonces senador demócrata por Nueva Jersey, fue el designado para presentar al Congreso de los Estados Unidos una ley que asumió su nombre, la cual faculta al Presidente para usar la fuerza contra Cuba, el Garrote, y debilitar deliberadamente a la nación con los efectos del bloqueo. Dando al Presidente además la potestad para crear y fortalecer estructuras contrarrevolucionarias en el marco de una supuesta sociedad civil contestataria al margen y contra el estado socialista cubano.

El bloqueo debe actuar como eslabón que articula el Garrote con la Zanahoria.
La sociedad civil, que pretenden en Cuba, jugaría el papel que desempeñaron en Europa los centenares de organizaciones sociales, políticas y hasta paramilitares neofascistas que surgieron en aquellos escenarios a espaldas y en contra de los estados nacionales; impulsados por el imperialismo mundial. Fue una fórmula que concluyó con el desmonte del socialismo y la construcción brutal del capitalismo.

La Ley Torricielli, en su carril II, la Zanahoria, autoriza se destinen fondos multimillonarios para apoyar grupúsculos, que inspirados en cualquier afinidad, aporten presencia en una supuesta estructura social paralela al Estado Socialista. Para ello favorecen viajes e intercambios científicos, deportivos o profesionales, becas y todo lo que favorezca su anhelado contagio con la ideología capitalista norteamericana.

En 1992 William Clinton, candidato presidencial que quería los votos de la Florida y el fin de la Revolución Cubana “presionó”  a  George Bush,  padre, presidente de los Estados Unidos para que se aprobara la Ley.  Bush quería lo mismo que Clinton: este último declaró: “Estoy feliz por este momento histórico” cuando se aprobó la Ley Torricelli.

Los cambios anunciados por Barack Obama actual Presidente de los Estados Unidos, no son tales respecto a Cuba, cuando su práctica como Presidente demuestra que se mantiene fiel al uso del Garrote y la Zanahoria como medio para destruir nuestra Revolución.

La política de este gobierno no ha desmontado el plan de George Bush hijo, contra Cuba que tiene una parte “secreta” referida sin dudas a la invasión militar a Cuba lo que sería el Garrote más fuerte. Obama ha declarado que hará lo posible porque el congreso elimine el bloqueo, argolla terrible entre Garrote y Zanahoria. Pero pide a Cuba signos y gestos enfilados a la democracia, término que en lenguaje norteamericano significa capitalismo.

Nosotros, hemos vivido por más de 50 años esta política del imperio y por tanto, sabemos lo que queremos. Estamos preparados para todo, romperemos Garrotes y fortaleceremos nuestra propia Sociedad Civil Socialista con el Partido Comunista al frente.


 CONCLUCIONES:
Como se plantea el la bibliografía consultada, el concepto de sociedad civil requiere de un enfoque clasista, político- partidista, integral y sistémico a partir de la diversidad de enfoques, criterios y posiciones que al respecto se expresan, toda vez que revela un conjunto de irregularidades y manipulaciones y que no existe un concepto universalmente aceptado sobre su contenido, estructura y funciones. 

El Estado y la Sociedad Civil tienen una estructura clasista, a cada modo de producción corresponde su sociedad civil.  

La Sociedad Civil Cubana corresponde al modo de producción socialista imperante en nuestro país, expresa, en lo fundamental, los intereses de nuestro sistema político y trabaja de mutuo acuerdo con las institucionales estatales en el desarrollo y fortalecimiento de la democracia socialista en el país. 

Los argumentos del imperio acerca de la inexistencia de una sociedad civil en Cuba carecen de fundamento. Tras ellos se esconden los intentos de fragmentación, desunión y división de la sociedad cubana, de sustitución violenta de los cimientos del socialismo, de llevar el país al capitalismo y convertirnos de nuevo en neocolonia de su sistema imperial. 

La concepción de nuestro Partido de denominar nuestra sociedad civil como Sociedad Civil Socialista Cubana, acentúa el contenido, subraya la estructura, enfatiza su autoctonía y define su carácter socialista. 
 









Bibliografía:
1.     Abreu, Reinier. “Marxismo y Sociedad Civil en el Debate de los noventa. ¿Compatible?” Ponencia presentada en la IV Conferencia Internacional. “La obra de Carlos Marx y los Desafíos del Siglo XXI”.
2.     Acanda, J. L. Sociedad civil y hegemonía. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello. 2002. Pág.  139.
3.     ------------------ “Dinámicas de la Sociedad Civil en Cuba”. Enfoque, No 3 Primera Quincena. La Habana, 2008.
4.     Castro Ruz, F.  Intervención en la primera sesión del VI Período ordinario de sesiones de la IV Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, 26 de octubre de 1995. Periódico Granma, 30 de octubre de 1995
5.     ___________   Discurso en la clausura del VI Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, el 3 de marzo de 1995. Periódico Granma, 7 de marzo de 1995
6.     ___________   Discurso en la clausura del VI Congreso de UPEC, el 24 de diciembre de 1993.  Periódico Granma, 25 de diciembre de 1993.
7.     ___________    Discurso en la primera sesión del V Congreso de la UNEAC. La Habana, 20 de noviembre de 1993.  Periódico Granma, 25 de noviembre de 1993.
8.     ___________    Discurso en la clausura del XVII Congreso de la CTC, 30 de abril de 1996. Periódico Granma, 3 de mayo de 1996.
9.     Colectivo de autores. “La Sociedad Civil en Cuba. La manipulación por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica” .Cuba Socialista.
10. Declaración de las Organizaciones Cubanas participantes en el Encuentro La Sociedad Civil en Defensa de la Soberanía y los Derechos Humanos en Cuba. Juventud Rebelde. 13 de abril de 2005. Pág. 4.
11. Elvis Rodríguez Rodríguez / Humberto Valdés Gutiérrez / Manuel Lester-Hanson “Surgimiento y desarrollo del concepto Sociedad Civil. 2006 Revista Cuba Socialista.
12. Gómez Acosta, Gerson. “Gramsci y la sociedad civil”. 31/01/08
13. Hart Dávalos, A. Intervención en el PCC provincial de Ciudad de La Habana; “Sociedad Civil y Organizaciones no Gubernamentales”, Granma, La Habana, 23 y 24 de agosto, y “Socialismo, democracia y sociedad civil”, Habanera, n. 3, 1996
14. ------------------ Nuestra sociedad civil. Granma, 29 de agosto de 1995.
15. ------------------ Lo jurídico y lo ético. Nuestra sociedad civil. (1). Periódico Granma, 9 de agosto de 1995.  
16. ------------------ Lo jurídico y lo ético. Responsabilidad individual, conciencia social. (II), Periódico Granma, 10 de agosto de 1995.  
17. ------------------ Sociedad civil y organizaciones no gubernamentales. (I) y (II), Periódico Granma, 23 y 24 de agosto de 1996.
18. Kebir, Sabine. “Gramsci y la Sociedad Civil: Génesis y contenido conceptual”. Publicado en Nueva Sociedad No 115 Septiembre-Octubre 1991, Pp. 127-134 en www. nuso.org.
19. Lage Dávila, C. Intervención en el V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 23 de marzo de 1996. En: Granma, 26 de marzo de 1996.
20. León Cotayo, N. Guantes de seda para matar la revolución.  En periódico Granma, 14 de agosto de 1996. Pág. 3
21. Lezcano Pérez, J. El sistema político cubano. En: Selección de lecturas de Cultura Política. Segunda parte. Editorial Pueblo y Educación. 2002
22. López Vigil, María. “Sociedad civil en Cuba. Diccionario urgente”, publicado en el número 184 de Envíos, Managua, en 1997
23.  Mayoral, Maria Julia. Entrevista a la Dr Isabel Monal con el titulo”Sociedad Civil en Cuba (1) La clave de la participación popular”, publicada en Grnma, Lunes 9 de agosto de 2004. Año 8 No 222.
24. Mesa Redonda sobre Sociedad Civil celebrada en el Instituto de Filología. Publicada en el No 31 de la Revista Cubana de Ciencias Sociales.
25. Monal I. Intervención en la Mesa Redonda sobre la sociedad civil cubana contemporánea, convocada por la Revista Cubana de Ciencias Sociales el 3 de noviembre de 1995. En: Marx ahora. Revista Internacional. La Habana, Cuba. No. 6-7 / 1998/9. Pág. 185-186.
26. Valivieso, Alfredo. Articulo, “El cuento de la Sociedad Civil”, en WWW. nodo 50. org/ voz / 190898- 12 htm.




jueves, 18 de septiembre de 2014

#Miami, Dúo Buena Fe y tiro por la culata a intolerantes

http://mesaredonda.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/04/buena-fe1.jpg
La llegada del Dúo cubano Buena Fe ha despertado a los intolerantes y mafiosos de Miami de su letargo y han arremetido con una campaña desesperada para evitar las actuaciones de estos jóvenes artistas por todos los medios posibles.
Una de sus irracionales acciones para atacar la presencia de artistas cubanos en Miami fue la creación de un llamado Comité por el Respeto y la Dignidad del Exilio de Miami-Dade, en el que participan, entre otros grupos terroristas como Alpha 66 y el CAMCO; provocadores trogloditas como Vigilia Mambisa; así como toda una suerte de grupúsculos de todo tipo como Flamur, el American Misile Veterans Association y varios más.
Una carga de estos encopetados y bufonescos personajes arremetió contra el alcalde Carlos Jiménez y se personó en sus oficinas el pasado día 12 de septiembre, ubicadas en el piso 29 del Stephen P. Clark Center, en el Down Town de Miami, esperando ser recibidos por el susodicho alto funcionario. Su objetivo era torpedear la presentación de Buena Fe, solicitando la suspensión de sus presentaciones.

Cinco horas, desde las 11 hasta las 4 de la tarde, estuvieron allí los intolerantes Anais Acuña y Osiel González, miembros de Alpha 66; Julio De Castro-Toirac, secretario del American Misile Veterans Association; Mogdeliva Hidalgo, en representación de la Flamur; el cavernícola Miguel Saveedra, liderzuelo de Vigilia Mambisa; así como José A. Vila, por el Cuban American Military Council (CAMCO). Y como de montar un show se trataba la cosa, se hicieron acompañar por un asesor legal, Jorge A. Sibila, así como por un periodista que diera cobertura al suceso: Ronald Acha, de Mundo Fox 8.
Julio Ignacio De Castro's photo.
Esperando por el alcalde.
Sin embargo, el tiro les salió por la culata, ya que luego de que les prometieran ser recibidos, solo se personó el ayudante del alcalde, Alex Ferro, privándoles de presentar supuestas “pruebas” de que Buena Fe es supuestamente complaciente con la represión contra las provocadoras Damas de Blanco y otros contrarrevolucionarios en la Isla. También llevaban varios videos de protestas de “exiliados” por la presencia en Miami de los artistas cubanos. También intentaron manipular y cuestionar la validez del contrato entre Blue Night Entertainment, Inc. y el director del MDC.
Frustrados, han planeado otras actividades para afectar la presentación de Buena Fe en Miami, convocando para mañana una conferencia de prensa en la Casa del Preso, donde darán a conocer una convocatoria a protestar frente al Miami-Dade County Auditórium, el jueves 18 de septiembre, a las 8 de la noche, mientras se presentan allí los jóvenes de Buena Fe.
Todo parece indicar que Buena Fe deleitara a los residentes de Miami con su música y canciones y que este grupito de fanáticos quedará totalmente aislado e ignorado.
Buena Fe representa a una nueva generación de jóvenes artistas, como Tony Ávila, que no se dejan amedrentar por los bochinches y provocaciones de los irracionales miembros de la mafia cubano americana. Esta es una prueba más de su creciente aislamiento entre la comunidad cubana en La Florida.
A fin de cuentas, Buena Fe y su música levantarán a la cubanía y los lazos entrañables entre cubanos de aquí y de allá, dejando a un lado los odios y frustraciones de gente que todavía lucra con iras añejas condenadas al fracaso.
Percy Francisco Alvarado Godoy