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lunes, 6 de octubre de 2014

Barbados: Un crimen impune


Por: Max Lesnik
 
Crimen de Barbados: monumento a las víctimas.Hacer estallar un avión en el aire con una artefacto explosivo dando muerte a los 73 pasajeros civiles abordo, constituye un acto criminal de lesa humanidad que no debiera quedar impune si la ley internacional fuera justa para todos, sin excepción de hombres o naciones.
¡Y claro que hay crimen sin castigo! La nación que no castiga al criminal responsable de la voladura del avión de Cubana de Aviación sobre los cielos de la isla caribeña de Barbados, un día como hoy, seis de octubre del año 1976, es Estados Unidos. Y el autor de tan abominable crimen se llama Luis Posada Carriles que vive gozando de plena libertad en Miami sin que la justicia norteamericana le haya pedido cuentas por tal acto inhumano, como tampoco su gobierno ha tomado en cuenta los pedidos de extradición solicitados por los gobiernos de Cuba y Venezuela, que le reclaman para juzgarlo por su abominable crimen.
Ridícula fue la farsa montada en el juicio celebrado en una ciudad tejana donde se llevó a Posada Carriles acusado de un delito menor : Entrada ilegal en territorio de Estados Unidos. Los más optimistas creyentes en el sistema legal norteamericano- en la que según ellos ningún crimen queda impune – llegaron a pensar que se trataba de una “jugada maestra” de tipo legal, como la que le fue aplicada al famoso gánster de la Mafia italiana Alfonso Capone, el célebre “Cara Cortada”, que por no tener pruebas concretas de sus actividades y crímenes gansteriles, lo juzgaron y sancionaron a varios años de cárcel en la legendaria y rigurosa prisión de Alcatraz, por el simple delito de evasión de sus impuestos federales.
Pero no. Ese no fue el desenlace del juicio al terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles. Ni de terrorismo ni de la voladura del avión de Cubana de Aviación con sus 73 inocentes pasajeros a bordo, se trató el juicio en Tejas a Posada Carriles. Y como para agregar más infamia y burla a la farsa legal, ni siquiera hubo una sanción al terrorista Posada Carriles por el evidente delito de su entrada ilegal en el país en el barco “Santrina”‘, por las costas de La Florida, sino que le fue aceptada su flagrante mentira de que había cruzado la frontera entre Méjico y Estados Unidos, como un simple “espalda mojada”.
Si hay un “Día de la Infamia” ese es el seis de Octubre del año 1976, cuando se perpetró el crimen del avión cubano en los cielos de Barbados. Un crimen de lesa humanidad que sigue impune para vergüenza de la justicia universal.
Se buscan a presuntos terroristas por todos los rincones del mundo y los eliminan con cohetes “inteligentes” dirigidos desde aviones invisibles, sin hacerles el debido juicio como establecen las leyes del llamado mundo “civilizado” en que vivimos. Y dicen que eso está bien merecido. Que los terroristas deben pagar con la vida por los crímenes cometidos.
Y sin embargo, al terrorista más connotado de América, Luis Posada Carriles lo tienen en territorio de Estados Unidos protegido y gozando de plena libertad en Miami , paseándose por las calles como “héroe maldito” de la extrema derecha cubana sin que lo toque con el pétalo de una rosa la vara de la justicia norteamericana.
El crimen de Barbados hasta ahora sigue impune. Seis de Octubre. Un día de dolor, infamia y vergüenza. Hasta un día.

El Zunzún cubano

El zunzún, también conocido como picaflor o colibrí, es muy común en toda Cuba. Estos animales generalmente usan muy poco las patas pues se encuentran casi todo el tiempo volando.
Es característico de estas aves no andar en parejas, rara vez se encuentra la hembra junto al macho, lo que indica que la época de cortejo es de muy corta duración. Apuntan los investigadores que las hembras ponen dos huevos blancos, en lugares poco frecuentados por los machos, para no ser molestados por estos; señalan además que nunca han visto a un zunzún acariciar a su compañera.
A pesar de tener un tamaño muy pequeño, los zunzunes son considerados aves de extraordinaria valentía, pues en ocasiones se les ha visto atacar al sijú y al aura tiñosa cuando están cerca de los nidos. Pero es preciso aclarar que por lo general son muy poco ariscos, capaces de acudir a un ramo de flores sostenido por la mano de una persona sin moverse.
Son aves para mirar y admirar, pues su presencia siempre es muy agradable produciendo un eco de extraordinario valor para los que vivimos en este planeta.
El zunzún lo mismo se le encuentra en bosques alejados que como en este caso, en jardines de la cuidad donde encuentra su alimento favorito, en las flores.
El zunzún, también conocido como picaflor o colibrí, es muy común en toda Cuba, lo mismo se le encuentra en bosques alejados que como en este caso, en jardines de la cuidad donde encuentra su alimento favorito, en las flores.
El zunzún, también conocido como picaflor o colibrí, es muy común en toda Cuba, lo mismo se le encuentra en bosques alejados, en jardines de la cuidad y en jardines caseros donde encuentra su alimento favorito, en las flores. Fotos: Ismael Francisco
El zunzún, también conocido como picaflor o colibrí, es muy común en toda Cuba, lo mismo se le encuentra en bosques alejados que como en este caso en jardines caseros. Fotos:  Ismael Francisco Gonzalez Arceo

El zunzún, también conocido como picaflor o colibrí, es muy común en toda Cuba, lo mismo se le encuentra en bosques alejados que como en este caso en jardines caseros. Fotos:  Ismael Francisco Gonzalez Arceo

El zunzún, también conocido como picaflor o colibrí, es muy común en toda Cuba, lo mismo se le encuentra en bosques alejados que como en este caso en jardines caseros. Fotos:  Ismael Francisco Gonzalez Arceo

El zunzún, también conocido como picaflor o colibrí, es muy común en toda Cuba, lo mismo se le encuentra en bosques alejados que como en este caso en jardines caseros. Fotos:  Ismael Francisco Gonzalez Arceo

La injusticia sigue temblando


El pueblo de Cuba recuerda este 6 de octubre, en el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, a quienes perdieron la vida por esos crueles actos y reafirma su convicción de combatir ese flagelo
Foto: Jorge Oller
Hace ya 38 años y todavía los pueblos siguen clamando justicia ante la barbarie. El terrorismo, auspiciado por la Agencia Central de Inteligencia, continúa con una deuda pendiente con la historia, con la paz. El 6 de octubre de 1976, setenta y tres personas, de ellas 11 guyaneses, cinco ciudadanos de la República Democrática Popular de Corea y 57 cubanos fueron asesinados en pleno vuelo.
Los autores de tan brutal y abominable crimen se pa­sea­ron por las calles de la ciudad de Miami y de Estados Unidos; no se escondieron para decir que la CIA y los gobiernos estadounidenses los protegían y los indultaron. El país que ha desplegado supuestas guerras contra el terrorismo en cualquier rincón del mundo, que ha matado para luchar contra ese flagelo, no juzgó jamás a los terroristas que apagaron aquellas vidas cuando regresaban a sus casas, tras una escala en la isla de Barbados.
En la Plaza de la Revolución Fidel se dirigió al pueblo que acudió en masa a despedir a las víctimas del atentado al avión de Cubana. Foto: Estudio Revolución
Aquel 6 de octubre engrosó el luto de una nación, que desde 1959 hasta la fecha ha sido víctima de manos asesinas como las de Luis Posada Carriles y Orlando Bosh, por el simple hecho de establecer su soberanía a menos de 90 millas de la nación más poderosa de la Tierra. Hace cuatro años, el General de Ejército Raúl Castro, expresaba: “Hoy estamos aquí precisamente, para rendir tributo a los 3 mil 478 cubanos que han muerto y 2 mil 99 que han quedado incapacitados para siempre por actos terroristas ejecutados durante medio siglo contra nuestra Patria, que suman un total de 5 mil 577 víctimas. Los mártires de Bar­bados integran la larga lista de los caídos que no olvidamos ni olvidaremos jamás”.
Antes de su discurso en la Sala Universal de las FAR, se había dado a conocer el Decreto-Ley No. 279 por el cual se decidió declarar oficialmente el día 6 de octubre de cada año, como “Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado”.
Al propio tiempo, por haber sufrido en carne propia la crueldad de esa política criminal, el Gobierno y pueblo cu­banos han reafirmado su decisión de condenar y en­frentar el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, en particular el terrorismo de Estado, dondequiera que se cometa y cualesquiera que sean las razones esgrimidas por sus autores.
En ese sentido, aquel 6 de octubre del 2010, el compañero Raúl aseguraba: “Nuestro país ha suscrito los 13 convenios internacionales existentes en esa materia y cumple estrictamente los compromisos y obligaciones emanados de las resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No posee, ni tiene intención de poseer, armas de exterminio en masa de ningún tipo y cumple sus obligaciones en virtud de los instrumentos internacionales vi­gentes sobre armas nucleares, químicas y biológicas. El territorio de Cuba nunca ha sido utilizado ni se utilizará jamás para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra ningún país, incluyendo los Estados Unidos”.
Indignación y coraje siempre han sido las respuestas de Cuba ante cada acto de terror y muerte, que han pretendido sembrar el pánico en una tierra en la que cada una de esas patrañas ha encontrado a un pueblo capaz de radicalizar aún más su Revolución. Esa es la razón por la cual todavía retumba en todos los rincones del mundo la frase del Coman­dante en jefe Fidel Castro Ruz, el 15 de octubre de 1976, al despedir a las víctimas del sabotaje al avión cubano: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.

Aquellos “negritos”, señor Bosch, eran mis compañeros de curso


Orlando Bosch, solía molestarse con quien le señalara que habían sido seres humanos los inmolados
El pueblo de Cuba rindió tributo a los mártires del salvaje crimen. Foto: Liborio Noval
Como ya relaté en otra ocasión, a Nancy Uran­ga la conocí en mis tiempos de estudiante-deportista. Yo estaba en ajedrez y gozaba de más inmerecida fama que de talento real. Ella era ya la indiscutida mejor esgrimista de mi generación. Tras asistir a una reunión convocada por la FEU con los deportistas de las distintas facultades (en aquella épo­ca, con ese rango, Ciencias Médicas, la Cujae, Agro­nomía y el Pedagógico pertenecían a la Universidad de La Habana), coincidimos en la larga cola del comedor compañeros de ajedrez, voleibol, atle­tismo y esgrima.
Entre bostezos de hambre y aburrimiento, alguien que miraba lascivamente a una estudiante de Ma­te­máticas de ojos claros y cuerpo es­cultural, se lamentó de que la mujer cubana, por regla, perdía la figura después del parto. Varias muchachas lo embistieron como miuras enfurecidas y se generalizó la discusión. Un vo­leibolista, al ver que Nancy no to­maba partido en el debate, para provocarla le dijo que ella también iba a perder la línea después de ser madre. La entonces estudiante de Bio­logía, a quien algunos llamábamos “la pinareña pe­ligrosa”, por la acometividad y arrojo que desplegaba en sus combates esgrimísticos, le replicó: “No les voy a dar ese gusto, no me pondré gorda”.
Pasó el tiempo. Supe por el periódico Granma que Nancy encabezaba el equipo femenino de esgrima al Centroamericano de ese deporte en Venezuela. Muchas veces se ha di­cho que aquel era un equipo juvenil, aunque en la terminología actual se le hubiera denominado un sub-23. Nan­­cy tenía o andaba cerca de cumplir los 22 años. Inés Luaces, una zurdita muy ágil a pesar de estar a veces algo pasadita de peso, que cursaba Estomatología en la Uni­versidad de La Habana (UH) tenía 21. Virgen Fe­li­zola, con 17 años, es­taba todavía en el pre y quería estudiar Ar­qui­tectura, co­mo Ricardo Cabrera (23), quien sa­bía compartir el tiempo entre esa carrera y los entrenamientos de espada.
A Milagros Peláez apenas la conocí. Irene Forbes, esgrimista graduada de Periodismo, solía decir de ella: “Había sencillamente que quererla, porque repartía amor a manos llenas”. Milagros era novia del floretista Leonardo Mac­Kenzie. En los recuerdos de Irene, “era usual verlos en el entrenamiento llevar a cabo determinados trabajos en pareja, o juntos frente al plastrón perfeccionando la dirección de sus pun­stas”. Ella fue subcampeona en el individual en los Centroamericanos de Venezuela, so­lo superada por Nancy. Él, oro en el por equipos.
El resto del equipo era igualmente joven. Por citar solo unos ejemplos, José Ramón Arencibia (23 años) soñaba con dedicarse al periodismo y la literatura. José Fernández (20) y Enrique Fi­gueredo (19), a la ingeniería, el primero, Eléc­trica, el segundo, Civil. Cándido Muñoz, Carlos Leyva y Juan Duany contaban con 20, 19 y 18 años respectivamente.
En el Centroamericano de esgrima de Ve­nezuela arrasaron con todas las medallas de oro. De todos es conocido lo que sucedió después, al regreso a Cuba: el sabotaje al avión en que viajaban. No hubo sobrevivientes. Años después, una amiga de Nancy me contó que la pinareña había viajado a la patria de Bolívar con varias semanas de embarazo.
Nunca he entendido, nunca entenderé que pueda pretenderse el derrocamiento de una Revolución con el asesinato de 73 civiles, entre ellos jóvenes estudiantes que empezaban a vivir. Pero para el señor Posada Carriles, este fue “el golpe más duro propinado al régimen de Castro”. Por su parte, el otro autor intelectual del crimen terrorista, Orlando Bosch, solía molestarse con quien le señalara que habían sido seres humanos los inmolados: “Todo el que glorifique a Castro merece la muerte… No sé por qué sienten pena por esos negritos”.
Tampoco entenderé que párrocos miamenses, temerosos de Dios, una popular animadora de televisión, cantantes y músicos famosos, re­cuer­den con nostalgia y se sientan emocionados por haber departido o desfilado de brazos por la vía pública con sujetos como Bosch y Posada, a quienes increíblemente llaman “com­batientes de la libertad”.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Llama Díaz-Canel a reforzar el papel de las instituciones en la cultura

Uneac logo 
La necesidad impostergable de potenciar, a la altura de los requerimientos actuales, el sistema de instituciones culturales debe implicar la participación activa de la vanguardia artística y literaria, expresó Miguel Díaz-Canel, miembro del Buró Político del Partido y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante un encuentro sostenido este martes con los integrantes de la Presidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
El dirigente político se refirió al papel insustituible de las instituciones en la promoción de valores cívicos y estéticos, y a la articulación de esa perspectiva con el trabajo cultural en las comunidades, instancia decisiva donde coexisten proyectos de notable impacto con otros que, pese a muy buenas intenciones, reproducen patrones de consumo ajenos a los intereses de la sociedad.
El escenario en el que nuestro país lucha por preservar sus conquistas y avanzar hacia un modelo socialista próspero y sostenible, y ante las estrategias del enemigo histórico de la Revolución por erosionar valores y principios, obliga a tomar en cuenta la dimensión cultural de manera integral y en toda su complejidad.
De manera particular llamó la atención sobre los intentos por borrar la memoria histórica, edulcorar el pasado prerrevolucionario y desmovilizar las conciencias.
Al evaluar el proceso de seguimiento de los planteamientos del VIII Congreso de la Uneac, efectuado el pasado abril, Díaz-Canel consideró como serio y responsable el esfuerzo por dar continuidad a un evento que abordó cuestiones medulares y confirmó el compromiso de los creadores en la búsqueda de soluciones y la apertura de nuevos caminos, pero señaló insuficiencias en la socialización de esos resultados.
Miguel Barnet, presidente de la Uneac, explicó las tareas asumidas por las comisiones permanentes y las acciones puestas en marcha para canalizar los acuerdos del Congreso, entre estos la revisión de los Estatutos y Reglamentos que favorezcan la representatividad y el funcionamiento de las estructuras de la organización.
A esta sesión de trabajo aportaron contribuciones no solo los presidentes de las asociaciones, los comités provinciales y las co­misiones, sino también Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Julián González, ministro de Cultura; y Alpidio Alonso, funcionario a cargo del sector cultural en el Departamento Ideológico del Comité Central.
(Tomado del diario Granma)

Luchar es inherente a nuestro tiempo

La Marcha Estudiantil y Juvenil Los Pinos Nuevos contra el Terrorismo, que desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí unió a miles de jóvenes, condenó el terrorismo, exigió libertad para Gerardo, Ramón y Antonio, y devino canto de amor por la vida y la paz
Yuniel Labacena Romero


1 de Octubre del 2014 0:16:54 CDT
Lo vivido este miércoles en toda Cuba resulta una elocuente expresión del profundo sentido de justicia y patriotismo de las nuevas generaciones, como fieles continuadores del legado histórico de su Patria.
La Marcha Estudiantil y Juvenil Los Pinos Nuevos contra el Terrorismo, que desde la escalinata universitaria hasta la Tribuna Antiimperialista unió a miles de jóvenes, condenó el terrorismo, exigió libertad para Gerardo, Ramón y Antonio, aún presos en las cárceles del imperio por luchar contra ese flagelo, y devino canto de amor por la vida y la paz.

En la capital fue difícil llegar a la histórica Escalinata de la Universidad de La Habana. Las principales avenidas que conducen a ella estaban repletas de integrantes de la Organización de Pioneros José Martí, de las federaciones de Estudiantes de la Enseñanza Media y la Estudiantil Universitaria, y de jóvenes trabajadores y combatientes.

Pasadas las cuatro de la tarde comenzó a andar la multitud. Antes se escuchó hablar a Irma González Salanueva, hija de René, uno de los Cinco, quien convidó a marchar por una paz justa y plena para todos.

Entonces rindió tributo a Rafael Trejo, Mella, a José Antonio, a los Mártires de Humboldt 7, quienes desde esa misma Escalinata contribuyeron al sueño de una Cuba libre. También recordó a Martí, que con solo 16 años fue condenado a trabajos forzados en la hoy Fragua Martiana, por donde pasó la marea humana.

La joven convocó a luchar por esa libertad negada durante 13 años a su padre, durante 15 a Fernando y quién sabe por cuánto más a Gerardo, Ramón y Antonio. «Esa injusticia ha privado a los jóvenes de estas cinco familias de sonrisas y etapas irrecuperables», expresó, y mencionó también a los miles de palestinos y al independentista boricua Oscar López, a quienes se les veda su libertad.

Al recordar que la Escalinata fue testigo de mucha sangre y joven heroísmo, dijo que nuestros tiempos nos imponen nuevas luchas, retos y logros, que solo podemos alcanzar desde el rol de protagonistas. «Marchemos con ímpetu y conciencia revolucionaria», exhortó a los jóvenes, quienes a su pedido estremecieron ese sitio con consignas y vítores.

Comenzó así una marcha —que presidida por cinco banderas gigantes: la enseña nacional, la de la UJC y la de cada una de las organizaciones estudiantiles y las fotos de 138 víctimas del terrorismo de Estado contra Cuba— llegó a la Tribuna Antiimperialista José Martí, donde un grupo de artistas cantaron a Fidel, los Cinco, la paz, a la felicidad y porque siempre reine la esperanza.
El desfile devino encuentro con la historia y las raíces más profundas de la nación, pues los protagonistas de esta manifestación pasaron por sitios como el Memorial Mella, la esquina donde cayó en combate José Antonio Echeverría, el edificio de apartamentos de Humboldt 7 y en el sitio en que murió asesinado Rafael Trejo, el 30 de septiembre de 1930.

Al escenario de la Tribuna Antiimperialista subieron los infantes de La Colmenita, para interpretar Venga la esperanza y Di que no; y la solista Rosario Barrizonte, así como el trovador Adrián Berazaín, los repentistas Héctor Gutiérrez y Aramís Padilla, el músico Andy Rubal, y el coro de la Academia Nacional de Canto Mariana de Gonitch, para cerrar con David Blanco.

Fueron más de 50 000 estudiantes y jóvenes los que hicieron historia en un recorrido de casi dos kilómetros. Otra vez la amplia avenida del Malecón fue testigo de un multitudinario desfile. Los miles de carteles reclamando justicia, libertad para los Cinco, la condena al terrorismo y a las guerras imperialistas ratificó en los más nuevos que «luchar no es una opción. Luchar es inherente a nuestro tiempo», como aseveró Irmita.

Los jóvenes capitalinos volvieron a demostrar por qué en sus hombros descansa la continuidad de la Revolución.






Kissinger trazó planes secretos para atacar y bloquear a Cuba en 1976

Henry Kissinger (derecha) junto a Richard Nixon, presidente de Estados Unidos entre 1969 y 1974. Foto: Getty Images.
Henry Kissinger (derecha) junto a Richard Nixon, presidente de Estados Unidos entre 1969 y 1974. Foto: Getty Images.
El diario The New York Times, en su edición de hoy, publicó que documentos desclasificados de la Biblioteca Presidencial Gerald R. Ford revelaron los planes trazados para lanzar ataques aéreos contra Cuba en 1976, cuya autoría se le atribuye al entonces secretario de Estado Henry A. Kissinger.
Estos documentos fueron desclasificados a petición de un grupo de investigadores estadounidenses del Archivo Nacional de Seguridad y la revelación aparece en la página A12 de la edición de este miércoles del diario neoyorquino.
Se explica en los pliegos la convocatoria de Kissinger a un grupo de altos funcionarios estadounidenses, para trabajar en las posibles medidas de represalia contra Cuba por apoyar militarmente la lucha del pueblo de Angola, a petición del gobierno de ese país africano.
Revela el New York Times que los funcionarios convocados por Kissinger esbozaron planes para atacar puertos e instalaciones militares cubanas e incluía un plan de envío de batallones de infantes de marina a la Base Naval de Guantánamo, territorio ilegalmente ocupado por Estados Unidos desde 1902.
El plan urdido por el exsecretario de Estado, bajo el mandato del presidente Gerald Ford, sugería la utilización de decenas de aeronaves de combate y el minado de los puertos cubanos.
Kissinger elaboró propuestas para un eventual bloqueo militar de las costas de cubanas, pese a tenerse en cuenta que estas acciones conducirían a un conflicto con la entonces Unión Soviética, estrecho aliado de Cuba.
“Si decidimos utilizar el poder militar, debe tener éxito”, afirmó Kissinger en una reunión, según los documentos desclasificados.
“No debe haber medidas a medias. Si nos decidimos por un bloqueo, debe ser implacable, rápido y eficiente”, subrayó Kissinger hace casi 40 años.
Las notas dadas a conocer, muestran que Donald H. Rumsfeld, quien fue secretario de Defensa de Estados Unidos (1975-1977), bajo la presidencia de Ford, y otra vez durante la presidencia de George W. Bush, también estuvo presente en la reunión en que Kissinger ordenó elaborar el plan de contingencia contra Cuba.
Tanto Kissinger, que ahora tiene 91 años, y Rumsfeld, de 82, se negaron a comentar después que se revelaron los documentos recién desclasificados.
Los planes de Kissinger, que se estuvieron preparando durante la campaña electoral de 1976 en Estados Unidos, no prosperaron por la victoria y ascenso a la presidencia del demócrata Jimmy Carter.
Los documentos citados por el New York Times aparecen en el libro Back Channel to Cuba, de los investigadores estadounidenses William M. Leogrande, profesor de la escuela de Asuntos Públicos de la Universidad Americana en Washington, DC, y Peter Kornbluh, director del Proyecto de Documentación de Chile del Archivo de Seguridad Nacional, y del Proyecto de Documentación de Cuba.
(Con información de Prensa Latina)
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