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miércoles, 7 de marzo de 2018

Juan Gualberto Gómez: Voz de Cuba frente a la imposición yanqui

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En una carta con fecha del 12 de abril de 1901, para T. Roosevelt, el gobernador militar Leonardo Wood, impuesto tras la ocupación militar de Estados Unidos a la Mayor de las Antillas, expresaba: “Hay unos ocho, de los treinta y un miembros de la Convención, que están en contra de la Enmienda. Son los degenerados de la Convención, dirigidos por un negrito de nombre Juan Gualberto Gómez, hombre de hedionda reputación así en lo moral como en lo político”.
Wood sustituyó posteriormente la palabra degenerados por agitadores, pero mantuvo sus ofensas a un hombre digno e intachable, entregado por entero a la causa de la independencia.
Semejante odio del representante del imperio no reflejaba otra cosa que su rabia ante la posición vertical de un patriota que se opuso resueltamente al vergonzoso apéndice constitucional con el cual Washington quiso asegurar su dominio en la antigua posesión española. Juan Gualberto habría podido responder a ese grosero ataque con las mismas palabras que utilizó para contestar el que le hicieron algunos autonomistas en 1887: “Soy, sobre todo, y antes que otra cosa, un cubano que nunca ha dejado de serlo, y que no ha soñado con ser otra cosa, y que se cree por todo esto con el perfecto derecho de emitir sus opiniones sobre las cosas y los hombres que quieren influir en el destino de Cuba”.
Y no solo defendió desde su juventud con la palabra y su pluma de sagaz periodista el ideal de una patria libre, sino con la acción, que lo llevó a convertirse en el representante personal de José Martí en Cuba durante la preparación y estallido de la contienda libertadora de 1895, y que por sus ideas sufrió persecuciones, prisiones y destierros, sin que nunca la adversidad lo apartara de la fe en la victoria que le infundiera el Apóstol, su amigo queridísimo.
Tal reputación de Juan Gualberto se engrandeció una vez terminada la guerra, al erigirse como miembro de la Convención Constituyente, convocada para redactar y adoptar la Ley Suprema de la futura República de Cuba, en paladín de otra batalla por la independencia: la que libró contra el intento de mediatizar nuestra soberanía con la Enmienda Platt.
En una nota dirigida a míster Atkins, un estadounidense anexionista con propiedades en Cuba y confidente del presidente de su país, el propio senador Platt le confesó que la enmienda, cuyo verdadero autor era el secretario de la guerra, Elihu Root, y él solo había puesto la firma, constituía un sustituto de la anexión. Por una parte, porque existía la Resolución Conjunta mediante la cual Estados Unidos declaraba el derecho de Cuba a ser libre e independiente, por lo tanto se requería una modalidad diferente de sometimiento; y por otra, por el fuerte rechazo que los cubanos habían demostrado de manera inequívoca a la idea anexionista.
Por lo tanto Juan Gualberto, en el seno de la Constituyente, encarnó el sentimiento independentista de su pueblo y lo defendió con valentía y vehemencia.
Muestra suprema de ello fue su ponencia del 26 de marzo de 1901, como miembro de la comisión designada para proponer la respuesta a la comunicación del gobernador militar de Cuba en la que este trasladaba a los miembros de la Asamblea, “para su consideración y acción”, una enmienda a la Ley de presupuesto del Ejército de los Estados Unidos, adoptada por el Congreso de aquel país y sancionada ya por su poder ejecutivo.
En el texto Juan Gualberto denunció abiertamente el propósito de la enmienda, al decir que “tiende, por los términos de sus cláusulas principales a colocar a la Isla de Cuba bajo la jurisdicción, dominio y soberanía de Estados Unidos (…) puesto que antes de crearse aquí un Gobierno cubano, la enmienda exige que se establezca en la Constitución de que haya de nacer dicho gobierno, o en una ordenanza a ella agregada, para ser después insertados en un tratado permanente, el orden de relaciones en que Cuba ha de quedar respecto a Estados Unidos”.
Y valoraba que ese orden de relaciones “que define la situación de Cuba, como la de un pueblo vasallo, el propio Congreso de los Estados Unidos, que solo puede legislar para el territorio de la Unión, se sirve dictaminarlo en sus líneas generales y de un modo sustancial”.
Asimismo agregaba que para que no quedaran dudas de la nación norteña consideraba su derecho a seguir permanentemente ejerciendo actos de dominio, jurisdicción y soberanía en nuestro país, llevaba “su firmeza de propósito y su autoridad al extremo de darnos a escoger entre la aceptación lisa y llana de la soberanía de Estados Unidos o la continuación de su intervención militar”.
Una por una analizó Juan Gualberto en su ponencia los cláusulas de la enmienda, y rechazó enérgicamente las que establecían el derecho de intervención en nuestro país, la exclusión de la Isla de Pinos de los límites nacionales, y la venta de territorios para carboneras y estaciones navales. También recalcó que consignar tales disposiciones en un tratado permanente “sería subyugarnos para siempre”.
No pudo evitar Juan Gualberto que se impusiera a Cuba la humillante enmienda, mas en esta batalla como en las que libraría en lo adelante no desmayaría en el propósito plasmado en la última carta que le escribió Martí: “Conquistaremos toda la justicia”.

La Habana lista para los comicios que definen un Cambio de Presidente en Cuba


La prueba dinámica en La Habana, ejercicio realizado una semana antes del proceso electoral para comprobar el funcionamiento de todos los sistemas de trabajo, arrojó que están credas todas las condiciones para el próximo 11 de marzo.


 Pedro Viltres Pérez, vicepresidente de la Comisión Electoral Provincial, aseguró que la prueba, el entreneamiento práctico de escrutinio y el procesamiento de información, fue un éxito pues también permitió detectar aquellos lugares donde se pueden reajustar determinadas cuestiones.

En la capital participarán alrededor de 64 mil autoridades electorales, de las cuales el 65 por ciento son mujeres, Yo esteré como parte de estas autoridades en uno de los colegios elctorales especiales en la Terminal de Lista de Espera para viajeros hacia la Isla de La Juventud, de mi demarcación, desde alli les contaré sobre mi experiencia en el proceso electoral cubano que marcará el cambio de Presidente dejando a la generación histórica que condujo este país por mas de 60 años y que dará al mundo una lección de democracia participativa, independientemente de que la elección del presidente no sea por via directa. A mi juicio será un proceso tranquilo y que definirá cambio y continuidad en la dirección del país.


Además colaborará una cifra superior a 1 300 jóvenes provenientes en su mayoría de la esfera jurídica para retroalimentar, con lo que observen, el funcionamiento del sistema de trabajo e informar a las autoridades electorales a los diferentes niveles. Custodiarán las urnas más de 19 mil pioneros.
 
El próximo día 11, más de un 1 600 000 electores habaneros ejercerán su derecho al voto por 106 candidatos a diputados a la Asamblea Nacional y 141 candidatos a delegados a la Asamblea Provincial del Poder Popular.

Existen 4263 colegios en toda la capital, de ellos 44 especiales concebidos para todos los electores, que por razones justificas no estén en su localidad de residencia el día de las votaciones. Se encuentran ubicados fundamentalmente en hospitales y centros de transportación de pasajeros”, destacó Pedro Viltres.

Decisión unilateral del Gobierno de Estados Unidos responde a motivaciones políticas

Carlos Fernández de Cossío, director general para EE. UU. de la Cancillería cubana, afirmó que las medidas anunciadas por Washington no tienen relación alguna con la seguridad de sus funcionarios en La Habana

a decisión del gobierno de Estados Unidos, que de forma unilateral mantiene por un tiempo indefinido la reducción del personal de su Embajada en Cuba, responde a motivaciones políticas y no tiene relación alguna con la seguridad de sus funcionarios en La Habana, afirmó en declaraciones a la prensa el director general para EE. UU. de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío.

Según el diplomático, citado por Cubaminrex, la medida tiene impacto particular para los servicios consulares de los que dependen decenas de miles de ciudadanos que se ven obligados a incurrir en gastos adicionales al tener que viajar a terceros países en la búsqueda de visas temporales o de inmigrantes.

En consecuencia, expresó que EE. UU. ha impuesto un castigo financiero a decenas de miles de personas, además de angustia e inseguridad en las relaciones de ellas con sus familiares y allegados.

Subrayó que el Gobierno de EE. UU. es responsable del costo humanitario de esta medida.

Por otra parte, rechazó la renovación del uso del término ataques por el Departamento de Estado pues este conoce con total seguridad que no ha habido ataques ni ha habido acto deliberado alguno contra sus diplomáticos en Cuba. Fernández de Cossío añadió que en ninguno de los reportes publicados por el Departamento de Estado o por expertos diversos, incluidos los de la comunidad científica, se presenta evidencia alguna de que en Cuba ocurrió algún ataque. Las agencias especializadas y la comunidad científica estadounidense lo que confirman es que no hay evidencia de ataques.

«Es un término cuyo uso entraña mala intención y no se corresponde con el vocabulario ni el contenido de los intercambios oficiales», sentenció.

Asimismo, el Director General para Estados Unidos calificó como otro acto hostil y difamatorio la renovación de la alerta que recomienda a los viajeros reconsiderar las visitas a Cuba, emitida igualmente el 2 de marzo.

En su opinión dicha alerta está basada en motivaciones políticas y no tiene relación con la salud de los funcionarios ni con la preocupación por los viajeros.

«Es falso que el personal diplomático de la Embajada esté o haya estado en riesgo. Es falso que haya sido objeto de ataques. Es falso que se haya permitido en Cuba o que pueda haber ocurrido en Cuba por parte de alguien alguna acción deliberada contra diplomáticos de los EE. UU. Es falso que ciudadanos estadounidenses tengan razones para temer por su seguridad en Cuba», expresó.

«El Gobierno de EE. UU. tiene evidencias suficientes de que Cuba es un país seguro para diplomáticos estadounidenses y para los diplomáticos de cualquier país, como lo es para los ciudadanos cubanos, para los residentes extranjeros y para los millones de viajeros de todas partes del mundo que visitan Cuba cada año».

«El Gobierno de EE. UU. y su Departamento de Estado conocen también perfectamente que Cuba cumple con rigor sus responsabilidades en la atención y la protección del Cuerpo Diplomático».

Sobre la expulsión arbitraria e injustificada de 17 funcionarios diplomáticos de la Embajada de Cuba en Washington, en octubre del año pasado, Fernandez de Cossío indicó que ese hecho constituyó una confirmación adicional de que en torno a este asunto el Departamento de Estado actúa respondiendo a motivaciones de carácter político.

«Cuba es y seguirá siendo un país seguro, estable y atractivo. Sigue dispuesta a desarrollar un diálogo respetuoso y a avanzar en temas que atañen la vida de millones de personas».

«El anuncio del Departamento de Estado del pasado 2 de marzo se basa en una fabricación política más, que se suma a la larga historia de hostilidad que el pueblo de Cuba conoce muy bien», concluyó.

digital@juventudrebelde.cu

martes, 27 de febrero de 2018

Un bastión moral llamado Cuba

En cualquier balance afectivo e intelectual (juntos o separados) que hagamos en América Latina y el Caribe, encontraremos a Cuba como referente infaltable y como deuda impagable.



Autor: Fernando Buen Abad | internet@granma.cu

25 de febrero de 2018 20:02:07
Foto: Alainet

En cualquier balance afectivo e intelectual (juntos o separados) que hagamos en América Latina y el Caribe, encontraremos a Cuba como referente infaltable y como deuda impagable. No son pocos los protagonistas políticos, intelectuales o artísticos que no tengan, en su vida y obra, una fuente referencial originaria de Cuba. Quienes crecimos con la Revolución, que supimos de ella con sus victorias y sus tropiezos, tenemos la ganancia especial de su ética, de su resistencia expresadas en todas sus batallas. Cuba nos enseñó la importancia del ser y el hacer revolucionario a pesar de todos los pesares. A pesar, incluso, de las diferencias y las indiferencias. Cuba estuvo y Cuba está ahí, siempre firme.

Es inimaginable la «izquierda latinoamericana» sin la influencia, desigual y combinada, que Cuba implica en la hora de entender el presente continental y las tareas del futuro inmediato. Es inimaginable la «Patria Grande» sin el fulgor revolucionario de Cuba en las horas decisivas para la unidad continental y en las horas cruciales de las luchas «particulares».

No es solo la figura de Fidel (por sí sola una herencia monumental de teoría y práctica), no es solo el papel de Raúl, estratega y soporte de mil tareas; no es solo Camilo y el Che con la didáctica de la acción sin dobleces… es también «Casa de las Américas», es la Revolución Agraria y la Urbana. Es la Revolución de la Salud y de la Educación, la Revolución de la Ciencia, la Revolución de la Filosofía, la Revolución de la Poesía y de la Canción…, la resistencia y la inteligencia para vivir viviendo la dignidad. Y nada de esto sin debates, sin dudas o sin reconsideraciones.

Así, aprendimos que el amor a Cuba (entre otros «requisitos») incluye el odio al bloqueo; que no se puede hablar de Cuba sin un balance preciso de lo que ha perdido (lo que le han arrebatado en lo objetivo y en lo subjetivo) por el «embargo». No se puede, no se debe, hablar de Cuba sin una estimación correcta del valor moral que representa, casa por casa, poner cara a todas las adversidades y defender organizadamente la praxis revolucionaria contra toda la ofensiva económica, política y mediática que no se ha detenido, ni un segundo, desde el triunfo de la Revolución con sus «barbudos».

Y también, bajo los acosos de todo tipo, Cuba desarrolló su proyecto democrático decidida a fijar parámetros propios y a jugarse la vida política diferenciándose de todos los formatos hegemónicos y de cierta incapacidad pertinaz de algunos para entender otras formas de la vida democrática, en las condiciones históricas concretas, sin los formularios predominantes. También en esto le ha llovido metralla con algunos «misiles» de «fuego amigo». En todo caso es un debate abierto… como debe ser.

Cuando se habla de la economía cubana concurre toda suerte de valoraciones, especulaciones y equivocaciones. Juntas o por separado. Algunas, con cierta suficiencia doctoral, se sienten habilitadas para desplegar sus recetarios teledirigidos para constituirse en autoproclamados Mesías de las soluciones perfectas. Al otro lado de la irracionalidad abundan los que sueñan una Cuba «abierta de par en par», claudicando soberanía y principios socialistas. No faltan los «términos medios», componedores o conciliadores, que suponen posible un poquito de capitalismo y un poquito de socialismo para un coctel moderado plagado con espejismos y trampas.

Pero es potestad y prerrogativa del pueblo cubano indagar y probar toda suerte de soluciones que, en las condiciones concretas y sin acostumbrarse a ellas, garantice los requisitos indispensables para una vida buena y digna sin rescindir principios y sin abandonar la lucha por el socialismo. «Con la Revolución todo, contra la Revolución nada». Y el imperio a unos cuantos kilómetros.

Así que uno no puede ni debe quedarse indiferente, o solo expectante, ante el proceso electoral cubano con todo lo que eso implica y con todo lo que eso nos involucra. Es, aunque algunos no lo sepan o algunos no lo quieran, también un proceso de trascendencia continental e histórico, que reclama a los pueblos atención y solidaridad patentes desde cada rincón y hasta los corazones ejemplares del pueblo revolucionario de Cuba.

Es preciso un acuerdo político desde las bases, para explicar, paso a paso, lo que en Cuba sucede (y suceda) y es imprescindible una acción comunicacional organizada que deje saber a los cubanos cómo sentimos y vivimos sus decisiones cruciales con la envergadura y la vigencia de la Revolución Cubana… Revolución amada, también, nuestra.

La única expresión válida para Cuba es la participación internacionalista
y enérgica de los trabajadores, de su pueblo. Su intervención directa en los problemas que se suceden sin cesar y el fortalecimiento de las fuerzas e instrumentos para organizarse, siempre con base en métodos de formación avanzada. Dar vigor renovado a las asambleas, los consejos obreros y distritales sin privilegios ni burocratismos.

Profundización de una democracia viva y directa, ejercida como expresión que esculpe la historia y del partido para no reducirse a la sola elección de personas y coyunturas. Que el pueblo gobierne al pueblo, de manera masiva y trasparente en elecciones periódicas y con un programa dinámico capaz de disponerse, desde su método, a perfeccionarse permanentemente. Democracia contra el bloqueo y los errores, democracia dialéctica de una Revolución cultural y educacional, convertida en sufragio y viceversa, democracia participativa y protagónica de escrutinio permanente en todos los niveles. Consulta seria y organizada en todos los ámbitos de la política económica y la práctica sistemática de la voluntad colectiva.

Cuba es una insurrección de dignidad permanente convertida en didáctica serena, consejera de ideas y de acción vivificante. Es un puente tendido entre la Revolución de un pueblo decidido a ser libre y las luchas que se miran en su espejo para madurar sus rebeliones.

Cuba es más grande que el bloqueo, que todos los bloqueos, porque se hizo de cimientos históricos propios para perpetuarse en su renovación empecinada de futuro. Porque, lo dicho, a pesar de todos los pesares, de las agresiones y los atropellos, ahí está Cuba con su bandera Socialista al viento agitándose bailarina y saludo, de cara a la historia y de la mano de los pueblos que, con los pobres de la Tierra, ha querido echar su suerte. Voluntad férrea, Cuba hermana, bastión de moral en pie de lucha.

El autor de este texto es Filósofo y escritor mexicano.

jueves, 8 de febrero de 2018

Fuerza Operativa en Internet Contra Cuba: los mismos de siempre con iguales objetivos

http://www.granma.cu/cuba/2018-02-07/fuerza-operativa-en-internet-contra-cuba-07-02-2018-20-02-57


Fuerza Operativa en Internet Contra Cuba: los mismos de siempre con iguales objetivos

Durante la reunión inaugural, el grupo de trabajo acordó formar dos subcomités, uno dedicado a estudiar el rol de los medios de comunicación y la libertad de información en Cuba, y el otro enfocado en el acceso a internet en Cuba.



Autor: Sergio Alejandro Gómez | internet@granma.cu

7 de febrero de 2018 20:02:57

Aunque el Departamento de Estado intenta camuflar su nueva Fuerza Operativa en Internet contra Cuba como un filantrópico proyecto para mejorar el acceso a la red de redes en la mayor de las Antillas, el listado de los participantes en el primer encuentro de este miércoles delata sus verdaderas intenciones.

De acuerdo con la información oficial emitida tras la reunión en Washington, están presentes en la Fuerza Operativa la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y FreedomHouse, entre otras organizaciones y actores «no gubernamentales», que serán coordinados por el Subsecretario adjunto interino para Asuntos del Hemisferio Occidental, John S. Creamer.

La OCB es el paraguas de Radio y TV Martí, dos reliquias de la Guerra Fría diseñadas para emitir propaganda enemiga y llevar a cabo operaciones sicológicas contra Cuba. Millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos se han desperdiciado en los proyectos fracasados de esta organización, sometida a varias auditorías por escándalos de corrupción y malversación de fondos.

La USAID, por su parte, es el brazo público de la CIA y financista de proyectos subversivos contra Cuba como ZunZuneo y Commotion, cuya revelación por parte de la prensa fue una vergüenza para las autoridades estadounidense por su ineficacia y violación de las leyes internacionales.

Otras tantas iniciativas para atentar contra la integridad del Estado cubano han contado con la asesoría y la capacitación de FreedomHouse, un tanque pensante con sede en Washington que no esconde demasiado sus vínculos con los servicios de inteligencia norteamericanos.

Con dinero de FreedomHouse, a través del mercenario Frank Calzón, se negoció en parte la liberación del terrorista Luis Posada Carriles, apresado en Panamá por un intento de asesinato en el año 200 contra Fidel e indultado escandalosamente en el 2004 por la expresidenta Mireya Moscoso.

La reunión de este miércoles, la primera de la Fuerza Operativa, se llevó a cabo en una pequeña sala de conferencias en un sótano del Departamento de Estado, según relata la agencia AP.

«Durante la reunión inaugural, el grupo de trabajo acordó formar dos subcomités, uno de ellos dedicado a estudiar el rol de los medios de comunicación y la libertad de información en Cuba, y el otro enfocado en el acceso a Internet en Cuba», refiere el comunicado del Departamento de Estado.

Añade que esos «subcomités» proporcionarán un «informe preliminar con recomendaciones en un plazo de seis meses» y se volverán a reunir en octubre próximo para preparar un texto final con sugerencias para el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, RexTillerson.

Si tenemos en cuenta el historial de quienes componen la nueva Fuerza Operativa de Estados Unidos contra Cuba en Internet, nada bueno se puede esperar.

martes, 25 de agosto de 2015

LA PLAZA

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