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sábado, 18 de octubre de 2014

El “buena gente” y el revolucionario




Con este título Arcos comienza uno de los pasajes del libro Evocando al Che, en el capítulo 15 donde se refiere a la política y el tratamiento a los cuadros, en uno de los momentos de análisis de la reunión conjunta en la que el Che decide participar con los compañeros que realizan el proceso que se desarrollara con los viceministros y directores generales del entonces Ministerio de Industrias cuando se están valorando las condiciones de los cuadros para su ingreso al PURSC, el Che plantea:
… “Señores, yo quisiera que en la noche de hoy nadie dijera aquí… Fulano es buena gente, porque casi siempre, los buena gente no son buenos revolucionarios. Los buena gente, señores, son los que dejan hacer y deshacer, los que no exigen, los que no discuten los problemas, los que no controlan, los que no depuran las responsabilidades, los que les importa lo mismo cumplir como no cumplir, los que no les duelen los problemas, los que no les duele el hígado cuando algo sale mal, los que no chocan con lo mal hecho; ésos, señores, son los buena gente.”
“Y los revolucionarios son los que al revés de los buena gente, discuten, controlan, depuran, cumplen, tienen responsabilidad, sensibilidad, les duelen todos los problemas y cuando ven algo que no está bien hecho les duele el hígado, esos, señores son los revolucionarios.”
Cuando leemos estas cosas que planteaba el Che nos damos cuenta de cuanta vigencia tiene su pensamiento y de cuánta razón tenía, ya que hoy estamos llenos de buena gente en todos los lugares y es raro ver ese revolucionario que él definía, con la falta que hace que todo el que tenga una responsabilidad, al menos cumpla con una parte de esas cualidades del revolucionario conscientemente para aportar el granito de arena que fortalecerá nuestro proceso de transformaciones hacia una sociedad más plena, como se proponen los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución.

El “buena gente” y el revolucionario




Con este título Arcos comienza uno de los pasajes del libro Evocando al Che, en el capítulo 15 donde se refiere a la política y el tratamiento a los cuadros, en uno de los momentos de análisis de la reunión conjunta en la que el Che decide participar con los compañeros que realizan el proceso que se desarrollara con los viceministros y directores generales del entonces Ministerio de Industrias cuando se están valorando las condiciones de los cuadros para su ingreso al PURSC, el Che plantea:
… “Señores, yo quisiera que en la noche de hoy nadie dijera aquí… Fulano es buena gente, porque casi siempre, los buena gente no son buenos revolucionarios. Los buena gente, señores, son los que dejan hacer y deshacer, los que no exigen, los que no discuten los problemas, los que no controlan, los que no depuran las responsabilidades, los que les importa lo mismo cumplir como no cumplir, los que no les duelen los problemas, los que no les duele el hígado cuando algo sale mal, los que no chocan con lo mal hecho; ésos, señores, son los buena gente.”
“Y los revolucionarios son los que al revés de los buena gente, discuten, controlan, depuran, cumplen, tienen responsabilidad, sensibilidad, les duelen todos los problemas y cuando ven algo que no está bien hecho les duele el hígado, esos, señores son los revolucionarios.”
Cuando leemos estas cosas que planteaba el Che nos damos cuenta de cuanta vigencia tiene su pensamiento y de cuánta razón tenía, ya que hoy estamos llenos de buena gente en todos los lugares y es raro ver ese revolucionario que él definía, con la falta que hace que todo el que tenga una responsabilidad, al menos cumpla con una parte de esas cualidades del revolucionario conscientemente para aportar el granito de arena que fortalecerá nuestro proceso de transformaciones hacia una sociedad más plena, como se proponen los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución.

El Che que quisiera ser



 
Recordando esa consigna que desde los primeros pasos como pionero siempre pronuncié "Pioneros por el Comunismo ¡Seremos como el Che!", hoy ratifico esa aspiración no solo en lo personal pensando que cada día pudiera ser un mejor hombre, sino que me pongo a pensar en ese Che que hace falta en estos tiempos cuando este país se ha propuesto cambiar y lograr que el trabajo sea la principal fuente de ingreso de los cubanos, buscando entre los libros que he leído sobre la vida y obra de Ernesto Guevara (Che) encontré este de Angel Arcos Bergnes “Evocando al Che”, que se los recomiendo si quieren ver cómo era este hombre como persona en la vida cotidiana, en su actividad como dirigente y sobre todo en lo más personal, en su relación común con los obreros, con otros dirigentes, con las mujeres, con sus compañeros más cercanos.

Pero quisiera referirme a algunos fragmentos de una intervención que hiciera el Che en el teatro de la CTC el 15 de agosto de 1964 en un acto que se convoca para entregar certificados de Trabajo Comunista a más de 900 trabajadores por haber trabajado más de 240 horas en forma voluntaria, al decir del autor del libro este fue uno de los mejores y más profundos discursos del Che.

Al valorar la importancia del trabajo decía… “Hoy en nuestra Cuba el trabajo adquiere cada vez más una significación nueva, se hace con una alegría nueva”… la alegría de estar cumpliendo con un deber, de sentirse importante dentro del mecanismo social, de sentirse un engranaje que tiene sus particularidades propias, necesario, aunque no imprescindible para el proceso de la producción y un engranaje consciente, un engranaje que tiene su propio motor y que cada vez intenta impulsarlo más y más para llevar a feliz término. Una de las premisas de la construcción del socialismo: tener una cantidad suficiente de bienes de consumo para ofrecer a toda la población. Y junto con eso, junto con el trabajo que está todos los días realizando, la tarea de crear nuevas riquezas para distribuir por la sociedad. El hombre que trabaja con esa actitud se está perfeccionando.”

Al leer esto nos parece que el Che esta entre nosotros hoy definiendo como debe ser la actitud de cada cubano ante el trabajo para lograr lo que nos estamos proponiendo con los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución y verdaderamente hacer avanzar la economía de este país.

Es precisamente ese el hombre que queremos hoy, esa es mi aspiración, al decir de Atilio Borón, el Che era un hombre cuya absoluta coherencia entre ideas, valores y conductas lo convierte en un paradigma insuperable, especialmente en épocas como éstas, en las que la traición a los viejos ideales, o la desconexión entre lo que se piensa o dice y lo que se hace, ha adquirido proporciones escandalosas.

  
Estas imágenes definen al Che que quisiera ser

Un hombre que pensaba que… “Cada vez que se deja de hacer un esfuerzo y cada vez que se deja de cumplir una tarea en un punto, eso se refleja sobre toda la sociedad y sobre sí mismo, sus hijos, su familia toda”…

Así era el Che y así quisiera que fueran hoy los que de alguna manera tenemos la responsabilidad social de realizar alguna labor que aporte a nuestra economía, al decir del Che, si no avanzamos parejo, no podemos tomar un ritmo de avance lógico.

Es precisamente ese el pensamiento que hace falta en estos tiempos para transformar nuestra sociedad y nuestra economía, y al pensar de esa manera estaremos en condiciones de actuar en correspondencia con los valores y conductas que nos ha legado el Che y solo así estaríamos cumpliendo con la consigna de ser como ese paradigma que fue, es y será el Che para toda Latinoamérica y en especial para los cubanos.