Discurso pronunciado por el
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité
Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno
Revolucionario, en el acto de despedida de duelo de las víctimas del
avión de cubana destruido en pleno vuelo, el 6 de octubre, efectuado en
la Plaza de la Revolución el día 15 de octubre de 1976, “Año del XX
aniversario del Granma” (Versiones Taquigraficas-Consejo de Estado)
Familiares de los cubanos asesinados el 6 de octubre;
Compatriotas:
Conmovidos, luctuosos, indignados, nos reunimos hoy en esta histórica
Plaza para despedir, aunque solo sea casi simbólicamente, los restos de
nuestros hermanos asesinados en el brutal acto de terrorismo perpetrado
contra un avión civil en pleno vuelo con 73 personas a bordo, de ellas
57 cubanos. La mayor parte de los restos yacen en las profundidades
abismales del océano, sin que la tragedia haya dejado a los familiares
allegados ni aun el consuelo de sus cadáveres. Solo los restos mortales
de ocho cubanos han podido ser recuperados. Ellos se convierten así en
símbolo de todos los caídos, el único resto material al que daremos
sepultura en nuestra tierra de quienes fueron 57 saludables, vigorosos,
entusiastas, abnegados y jóvenes compatriotas nuestros. Su edad promedio
apenas rebasaba los 30 años aunque sus vidas eran ya, sin embargo,
inmensamente ricas en su aporte al trabajo, al estudio, al deporte, al
afecto de sus familiares allegados y a la Revolución.
Cuando leemos las biografías de cada uno de ellos vemos qué
espléndida hoja de servicios al país constituyen sus vidas. El capitán
de la nave habla sido elegido, este mismo año, Héroe Nacional del
Trabajo. Muchos habían recibido la Medalla XX Aniversario. Numerosos
entre los tripulantes habían prestado distintos servicios
internacionalistas y los atletas acababan de escribir una brillante e
insuperable página deportiva, ganando la totalidad de las medallas de
oro en las competencias regionales de esgrima que acababan de efectuarse
en Caracas. Muchos eran militantes de la Juventud o del Partido, todos
se destacaban en sus actividades, cada uno de ellos había sido un claro
ejemplo de cómo la dedicación al estudio, a la superación, al trabajo y
al cumplimiento del deber es hoy la característica esencial de nuestros
conciudadanos.
No eran millonarios en viaje de placer, no eran turistas que
disponían de tiempo y de recursos para visitar otros países; eran
humildes trabajadores o estudiantes y deportistas que cumplían con
modestia y dedicación las tareas asignadas por la patria.
Entre los viajeros del avión había 11 jóvenes guyaneses, seis de
ellos seleccionados para realizar estudios de medicina en Cuba, vidas
que se pierden de hombres cuyo destino era salvar vidas en su país
subdesarrollado y pobre. También murieron cinco abnegados ciudadanos de
la República Popular Democrática de Corea, un pueblo tanto tiempo
asediado por Estados Unidos, que visitaban países de América Latina en
viaje de amistad.
En pleno vuelo el avión fue destruido por una carga explosiva a los
pocos minutos de haber despegado del aeropuerto de Barbados. Con
heroísmo indescriptible los bravos y expertos pilotos de la nave
hicieron un supremo esfuerzo para hacerla regresar a tierra, pero el
equipo, ardiendo y casi destruido, solo pudo permanecer en el aire unos
minutos más. Contaron, sin embargo, con el tiempo y la entereza
suficiente para explicar que había ocurrido una explosión a bordo, que
la nave ardía e intentaban regresar a tierra. Es inimaginable el drama
que tiene que haber significado para los pasajeros y los tripulantes la
explosión y el incendio encerrados en una nave aérea a una altura
aproximada de 6 000 metros.
Alguna agencia imperialista de inmediato habló sobre un posible fallo
mecánico, pero en cinta grabada quedaron registradas todas las palabras
del piloto trasmitidas al aeropuerto de Barbados. A esa evidencia se
sumaron inmediatamente otras. Dos individuos con documentos que los
acreditaban como venezolanos habían tomado el avión en Trinidad para
descender del mismo en Barbados antes del accidente; casi inmediatamente
después que la nave estallara en el aire tomaron otro avión de regreso a
Trinidad, donde se alojaron sin equipaje alguno en el más lujoso hotel.
A petición de las autoridades de Barbados, a quienes se les habían
hecho sospechosos, fueron arrestados.
Las investigaciones iniciadas por la policía de ambos países
arrojaron de inmediato indicios que hacían recaer sobre ellos la fuerte
presunción de ser los autores materiales del sabotaje.
Por el carácter de la documentación, las autoridades de Venezuela
tuvieron también rápido conocimiento de los hechos y acceso a la
investigación. Al día siguiente, 7 de octubre, el presidente de
Venezuela, Carlos Andrés Pérez, en cable de condolencia a Cuba,
calificaba el hecho de abominable crimen. En términos públicos
semejantes se expresó después, en la sede de Naciones Unidas, el propio
Primer Ministro de Barbados. El hecho de que esos gobiernos -cuyos
funcionarios tenían acceso a las fuentes más inmediatas e importantes de
información, que eran los propios arrestados, las circunstancias que
rodeaban su conducta y sus documentos- calificaran el acto como
terrorismo, era ya de por sí muy significativo.
Aunque desde las primeras informaciones el Gobierno de Cuba no
albergaba la menor duda acerca de la causa de la tragedia, se abstuvo de
hacer declaración alguna en espera de analizar cuidadosamente las
noticias que se fueran recibiendo, así como los antecedentes e informes
-unos públicos y otros confidenciales- que obraban en su poder.
En los primeros instantes no se conocía con exactitud la verdadera
identidad de los detenidos. Se habló de la posibilidad de que la
documentación fuera falsa. Se dieron a la publicidad los nombres de
Freddy Lugo y José Velázquez y se dijo que este último se hacía llamar
también José García, mencionándose que portaba más de un pasaporte. Se
publicó también, más adelante, que la cónsul de Venezuela había
conversado cinco horas con los detenidos y que el Embajador de Estados
Unidos en Barbados había partido apresuradamente hacia Washington. No
obstante, las noticias en torno a los arrestados y otros detalles y
circunstancias de interés se guardaban bastante herméticamente.
El 9 de octubre el Gobierno de Venezuela declaró que Freddy Lugo era
ciudadano venezolano y que se proseguían las pesquisas para identificar a
José Velázquez o José García.
El 10 de octubre varias fuentes absolutamente fidedignas de círculos
periodísticos de Venezuela, indignados por el monstruoso crimen,
hicieron llegar a Cuba informes de suma importancia. Estos revelaban que
un fotógrafo del periódico El Mundo, llamado Hernán Ricardo, dos
semanas atrás habla sido visto en compañía de Félix Martínez Suárez,
conocido enemigo de la Revolución Cubana, y dos sujetos más. Que este
Hernán Ricardo era inseparable de Freddy Lugo. Que dos días después de
la explosión de una bomba en las oficinas de Cubana de Aviación en
Panamá, Hernán Ricardo había llegado al aeropuerto de Maiquetía
procedente de ese país. Que poseían indicios ciertos de que dicho sujeto
contaba con tres pasaportes, uno de ellos a nombre de José Velázquez.
Se añadía que en la propia redacción del periódico El Mundo había
alardeado conocer que un avión cubano sería volado en Barbados.
Pero lo más esencial e importante que nos comunicaron estas fuentes
bien informadas de Venezuela, es que en amplios círculos se conocía que
Hernán Ricardo era agente de la CIA, que muchas veces manejaba informes
procedentes de la misma y que, devengando un sueldo relativamente
modesto de 1 600 bolívares, poseía un automóvil de 40 000 y un
apartamento de 100 000. Algunas personas lo habían oído también comentar
con Freddy Lugo sobre cursos de explosivos que estaban recibiendo. Que
por todos estos antecedentes ellos sospechaban que el otro arrestado,
que se hacía pasar por José Velázquez, era Hernán Ricardo.
Dos días después, el 12 de octubre, el Gobierno de Venezuela anunció
oficialmente que el segundo detenido, José Velázquez, era realmente
Hernán Ricardo.
Esto lo explica todo.
A los informes procedentes de Venezuela debemos añadir que, de
acuerdo con los datos que obran en nuestro poder, Félix Martínez Suárez
es reputado agente de la CIA.
Noticias públicas procedentes de Venezuela hablan sobre fabulosas
cantidades de dinero entregadas a los autores materiales del hecho.
El territorio de Venezuela fue incuestionablemente usado para la
materialización del sabotaje en la fase final del mismo y ciudadanos de
ese país, sin lugar a dudas, fueron los autores materiales del horrible
crimen. Pero esto no nos conduce a confusiones de ninguna índole.
Es cierto que en Venezuela existe un grupo de connotados elementos
contrarrevolucionarios cubanos, con cierto acceso a determinadas esferas
políticas, que están implicados en los planes imperialistas de
terrorismo contra nuestra patria y que es muy difícil que algunos de
ellos no hayan tenido que ver con los hechos. Pero nosotros no
albergamos la menor duda de que el Gobierno de Venezuela es
absolutamente ajeno a los planes agresivos de Estados Unidos contra
Cuba; que su actitud hacia nuestro país ha sido honesta; que tal como lo
ha prometido el propio presidente Carlos Andrés Pérez, hará una
investigación exhaustiva sobre las implicaciones que en los repugnantes
hechos pueden haber tenido ciudadanos venezolanos o residentes en el
país, y que exigirá responsabilidad a quien corresponda por la
utilización del territorio de Venezuela como base de agresiones para
actos terroristas.
El reclutamiento de ciudadanos y el empleo del territorio de otros
países para realizar actos de esa naturaleza, son métodos típicos de la
CIA.
Al principio teníamos dudas si la CIA había organizado directamente
el sabotaje o lo elaboró cuidadosamente a través de sus organizaciones
de cobertura integradas por contrarrevolucionarios cubanos; ahora nos
inclinamos decididamente por la primera tesis. La CIA tuvo una
participación directa en la destrucción del avión de Cubana en Barbados.
Lo más repugnante de este caso es el empleo de mercenarios que por
dinero son capaces de segar en unos segundos 73 preciosas vidas de
personas indefensas, con las cuales incluso viajaron en el avión minutos
antes.
En los Ultimos meses el Gobierno de Estados Unidos, resentido por la
contribución de Cuba a la derrota sufrida por los imperialistas y los
racistas en Africa, junto a brutales amenazas de agresión, desató una
serie de actividades terroristas contra Cuba. Esa campaña se ha venido
intensificando por día y se ha dirigido, fundamentalmente, contra
nuestras sedes diplomáticas y nuestras líneas aéreas.
El 9 de julio del presente año, en Kingston, Jamaica, solo varias
semanas antes del sabotaje al avión de Barbados, una potente bomba hizo
explosión en el vagón que cargaba los equipajes del vuelo de Cubana de
Aviación que se dirigía hacia Cuba. El artefacto no estalló dentro de la
nave en pleno vuelo, debido a que se produjo un atraso en el arribo de
la misma.
El 2 de octubre de este año, cuatro días antes del sabotaje al avión
en Barbados, el periodista contrarrevolucionario Llano Montes, que tiene
razones para estar bien informado sobre esos menesteres, publicó en El
Mundo de Caracas que una bomba de dinamita plástica había sido colocada
bajo el ala de un avión de la Compañía Cubana de Aviación en Barbados y
que la misma se había despegado por un pequeño derrame de gasolina
cuando el avión iba por la pista para iniciar el vuelo. Añadió que un
empleado de Seguridad del aeropuerto encontró la dinamita plástica en el
suelo, le quitó el detonador y la llevó a las oficinas, de donde
desapareció sin que diera cuenta a sus superiores.
En los actos de terrorismo perpetrados contra Cuba en todos los
estados de la zona del Caribe y Centroamérica que mantienen relaciones
con nuestra patria, han sido utilizados no solo los territorios de esos
países: México, Panamá, Colombia, Jamaica, Barbados, Trinidad Tobago y
Venezuela, sino además los de otras naciones vecinas como Santo Domingo y
Costa Rica, donde también residen, se mueven y organizan los
terroristas, sin excluir, desde luego, Estados Unidos, Puerto Rico,
Nicaragua y Chile donde tienen sus bases y actúan abiertamente con apoyo
oficial. En el desarrollo de estas actividades él imperialismo ha
violado descaradamente la soberanía y las leyes de numerosos países del
área.
Los autores de estos crímenes se mueven impunemente por todas partes;
cuentan con recursos financieros inagotables; utilizan pasaportes de
Estados Unidos como ciudadanos naturalizados de ese país o documentos
reales o falsos de otros numerosos países, y emplean los medios más
sofisticados de terror y crimen.
¿Quién si no la CIA, al amparo de las condiciones de dominio e
impunidad imperialistas establecidas en este hemisferio, puede realizar
estos hechos?
Un aspecto importante es la estrecha asociación de la Agencia Central
de Inteligencia con las tiranías de Nicaragua y Chile para llevar a
cabo estos planes.
Aunque ya en los días del ataque mercenario a Girón los territorios
de Nicaragua y Guatemala sirvieron de base a las agresiones armadas
contra Cuba, y más adelante los ataques piratas se llevaron a cabo desde
bases en Miami, Puerto Rico, Santo Domingo y Costa Rica, en la
actualidad los mismos grupos de elementos contrarrevolucionarios están
siendo utilizados también por Somoza y Pinochet de acuerdo con los fines
específicos de cada cual, no solo contra Cuba, sino también contra
Panamá, Jamaica, Guyana, el movimiento popular chileno y otros
movimientos progresistas latinoamericanos.
Es bien conocido que la CIA, siempre que fraguó un plan de acción
contra Cuba en los días de Girón o más adelante, para perpetrar la
interminable cadena de ataques piratas, actos subversivos y desembarco
de armas organizados y dirigidos por ella, en cada ocasión enmascaró
siempre sus actividades bajo el manto de determinadas organizaciones
contrarrevolucionarias cubanas. Es imposible recordar la cantidad de
nombres y siglas que esta tenebrosa institución yanki ha creado.
El pasado mes de junio un grupo de organizaciones
contrarrevolucionarias terroristas radicadas todas en Estados Unidos
-las denominadas Frente de Liberación Nacional de Cuba, Acción Cubana,
Movimiento Nacionalista Cubano, Brigada 2506 y F-14, integradas en su
mayoría por elementos que han trabajado para la CIA durante varios años y
recibieron de ella el entrenamiento-, se reunieron en Costa Rica para
crear un llamado Comando de organizaciones Revolucionarias Unidas
(CORU).
Estos grupos no solo actúan libre e impunemente desde territorio de
Estados Unidos, sino que sus cabecillas principales, a través de la
organización CORU, están estrechamente vinculados a las actividades de
la CIA contra Cuba.
No siempre las acciones son realizadas por elementos de estos grupos
de cobertura. Muchas veces la CIA realiza el sucio trabajo por otros
medios, y las organizaciones creadas sirven para atribuirse la
paternidad de los hechos.
En Estados Unidos estos grupos proclaman públicamente sus crímenes y anuncian nuevos actos vandálicos.
En el mes de agosto de 1976 apareció publicado en un periódico
contrarrevolucionario que se edita en Miami un supuesto parte de guerra,
donde después de referir cómo volaron un automóvil frente a la Embajada
cubana en Colombia y destruyeron las oficinas de Air Panamá, declaran
al final textualmente: “Muy pronto atacaremos aeronaves en vuelo…” Y
firman las cinco organizaciones terroristas radicadas en Miami que
anteriormente señalamos.
En otro periódico de Miami, el 19 de septiembre de este propio año,
vemos una descripción detallada que hace el CORU de cómo fue el intento
de secuestro del cónsul cubano en Mérida y el asesinato del técnico
pesquero Artagnán Díaz Díaz combinado con el proyecto de dinamitar la
Embajada cubana en México. Dos de los asesinos habían volado de Miami a
México con pasaportes norteamericanos para realizar los hechos, y fueron
arrestados en ese país después del crimen. Un tercero regresó a Estados
Unidos para escapar a la acción de la justicia mexicana.
En otro de los libelos que se publica en Miami, aparece el día 9 de
septiembre de 1976 una página gráfica sobre un supuesto congreso de la
organización terrorista Brigada 2506 celebrado en esa ciudad. En la
misma se incluye la foto del tirano Somoza haciendo el resumen del acto y
junto a él un representante yanki, Claude Pepper.
En otra publicación aparece la foto de una asamblea de esos grupos
contrarrevolucionarios donde se encuentran presidiendo el acto, según
reza el pie de grabado, Julio Durán, embajador de Chile en Naciones
Unidas; el alcalde de Miami, Maurice Ferrer; el coronel Eduardo
Sepúlveda, cónsul general de Chile en Miami; y el congresista
norteamericano Tom Gallager.
¿Qué tiene de extraño que ahora el CORU reivindique ante la agencia
AP la repugnante hazaña de haber dinamitado en el aire un avión de
pasajeros con 73 personas a bordo?
¿Qué tendría de extraño que estos mismos elementos fuesen los autores
del asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, cuya muerte
indignó a la opinión latinoamericana y mundial?
Haciendo un recuento de los actos terroristas llevados a cabo contra
Cuba, después que el Gobierno de Estados Unidos lanzó sus insolentes
amenazas contra nuestro país, tenemos los siguientes:
Año 1976. Seis de abril. Dos barcos pesqueros, “Ferro 119″ y “Ferro
123″, son atacados por lanchas piratas procedentes de la Florida
causando la muerte al pescador Bienvenido Mauriz y graves daños a las
embarcaciones.
22 de abril. Una bomba es colocada en la Embajada cubana en Portugal
ocasionando la muerte de dos compañeros y heridas graves a varios más,
destruyendo totalmente el local.
5 de julio. La misión de Cuba ante la ONU es objeto de un atentado con explosivos ocasionando importantes pérdidas materiales.
9 de julio. Una bomba hace explosión en el vagón que cargaba los
equipajes del vuelo de Cubana de Aviación, en el aeropuerto de Jamaica,
momentos antes de ser transbordados.
10 de julio. Una bomba estalla en las oficinas de la British West Indies
de Barbados, que representa los intereses de la Cubana de Aviación en
ese país.
23 de julio. Un técnico del Instituto Nacional de la Pesca, Artagnán
Díaz Díaz, es asesinado en un intento de secuestrar al cónsul cubano en
Mérida.
9 de agosto. Dos funcionarios de la Embajada cubana en Argentina son
secuestrados sin que se haya vuelto a tener noticias de ellos.
18 de agosto. Una bomba hace explosión en las oficinas de Cubana de Aviación en Panamá, causando daños de consideración.
6 de octubre. Es destruido en pleno vuelo un avión de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo.
Como se puede apreciar, en solo dos meses fueron organizados dos
sabotajes de extraordinaria gravedad contra aviones cubanos en vuelos
internacionales repletos de pasajeros, uno de los cuales resultó fatal.
Detrás de estos hechos está la CIA. Y casi sin excepción en todas las
ocasiones, las organizaciones terroristas que radican en Estados Unidos
y actúan impunemente en territorio de ese país, esencialmente las cinco
que integran el conjunto llamado CORU, se atribuyeron la paternidad de
los mismos.
Deseo recordar que la CIA ha sido autora de procedimientos delictivos
que han estado afectando de modo creciente a la comunidad internacional
en los últimos años, La CIA inventó y alentó los secuestros de aviones
para aplicarlos contra Cuba en los primeros años de la Revolución; la
CIA inventó los ataques piratas desde bases extranjeras en su política
de agresiones contra Cuba; la CIA inventó la desestabilización de
gobiernos extranjeros; la CIA reeditó en el mundo moderno la funesta
política de planear e intentar el asesinato de dirigentes de otros
estados; la CIA inventó ahora el tenebroso recurso de hacer estallar
aviones civiles en pleno vuelo. Es necesario que la comunidad mundial
tome conciencia de la gravedad que tales hechos implican.
Aun cuando el Senado de Estados Unidos investigó y reconoció
públicamente los incontables planes de la CIA para asesinar a los
dirigentes de la Revolución Cubana y su consagración a esa tarea durante
varios años, el Gobierno de Estados Unidos no ha dado ninguna
explicación de tales hechos al Gobierno de Cuba ni ha pedido siquiera la
menor excusa.
Tenemos la sospecha de que el Gobierno de Estados Unidos no ha
renunciado a tales prácticas. El 9 de octubre, solo tres días después
del criminal sabotaje de Barbados, fue interceptado un mensaje enviado
por la CIA a un agente suyo en La Habana. Dicho mensaje, trasmitido
desde el centro principal de la CIA en Langley, Virginia, dice
textualmente, entre otras cosas: “Favor informar primera oportunidad
cualquier dato respecto asistencia Fidel ceremonia primer aniversario
independencia de Angola día 11 de noviembre. Caso afirmativo, tratar de
averiguar itinerario completo visita Fidel otros países mismo viaje”.
Otra instrucción de fecha anterior dice así:
¿Cuál es la reacción oficial y particular sobre ataques de bombas
contra oficinas cubanas en el extranjero? ¿Qué van a hacer para
evitarlas y prevenirlas? ¿De quién se sospecha como responsables? ¿Habrá
represalias?
Esperamos que el Gobierno de Estados Unidos no se atreva a negar la
veracidad de estas instrucciones de la oficina central de la CIA y otras
muchas que en flagrantes actos de espionaje ha cursado a la misma
persona. Poseemos la clave, las cifras y todas las pruebas de la
autenticidad de estas comunicaciones. En este caso concreto, el supuesto
agente reclutado por la CIA, desde el primer instante y durante 10 años
ha mantenido al Gobierno de Cuba detalladamente informado de todos sus
contactos con la misma, los equipos y las instrucciones recibidas
(Aplausos). La CIA suponía que el agente había logrado colocar un
microtrasmisor electrónico moderno, que le fuera entregado por esta,
nada menos que en el despacho del compañero Osmany Cienfuegos,
Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. De ahí la
seguridad con que presumía recibir, con la debida antelación, la
información pertinente sobre cualquier viaje del Primer Ministro de Cuba
al extranjero.
Los que imaginan que la CIA se ha enmendado un ápice por las
denuncias que en el propio seno de la sociedad norteamericana se han
producido sobre sus espeluznantes hechos, están en un profundo error.
Sus métodos, en todo caso, se harán más sutiles y más pérfidos.
¿Para qué deseaba la CIA conocer el itinerario exacto del posible
viaje del Primer Ministro a Angola y otros países de Africa con motivo
del 11 de noviembre? ¿Por qué deseaba conocer qué medidas se tomarían
para evitar y prevenir los actos terroristas?
Dada la importancia de este hecho y su valor esclarecedor sobre la
conducta y las actividades de la CIA, hemos considerado la conveniencia
de hacerlo público aunque ello implica el sacrificio de una fuente
valiosa de información (Aplausos).
Hace tres años el Gobierno de Cuba suscribió un acuerdo sobre
piratería aérea, marítima y otros delitos con el Gobierno de Estados
Unidos, que fue por parte de nuestro país una importante contribución a
la solución del grave problema mundial de los secuestros de aviones. El
Gobierno de Cuba no exigió condición alguna, ni siquiera el cese del
criminal bloqueo económico que el Gobierno de Estados Unidos mantenía
sobre nuestro país, para suscribir ese acuerdo. Cuba, además, sin la
menor obligación legal devolvió a una empresa norteamericana los 2
millones de dólares que unos secuestradores habían traído consigo y que
fueron confiscados por nuestras autoridades.
En cierta ocasión las autoridades cubanas en el aeropuerto de Rancho
Boyeros salvaron la vida a numerosos ciudadanos norteamericanos que,
procedentes de la Florida, tuvieron que efectuar un aterrizaje de
emergencia después que la policía norteamericana había destruido a tiros
las gomas del avión en un intento inútil de retenerlo en tierra.
Exactamente haríamos en cualquier situación similar, por razones
estrictamente humanitarias.
¡Qué diferente de la brutal conducta de los que armaron las manos
asesinas y alentaron la destrucción de nuestro avión en Barbados!
Cuba nunca hizo ni hará propaganda a los secuestradores de aviones, y
está en disposición de colaborar realmente con cualquier gobierno
responsable en la lucha contra la piratería y el terrorismo aéreo.
Pero el Gobierno de Estados Unidos ha sido incapaz de cumplir el
espíritu y la letra del acuerdo suscrito con Cuba en febrero de 1973.
Después del asesinato impune de un pescador cubano y la destrucción
de dos lanchas por un ataque pirata en la proximidad de la Florida,
advertimos al Gobierno de Estados Unidos que si tales hechos se repetían
y sus autores no eran ejemplarmente sancionados, el convenio dejaría de
tener vigencia (Aplausos). No hubo respuesta. El crimen no fue
investigado ni sancionado.
Los hechos ocurridos con posterioridad son mucho más graves, porque
la acción terrorista desencadenada por la hostilidad y la política de
Estados Unidos hacia Cuba ha culminado en la increíble barbarie de
destruir aviones civiles cubanos en pleno vuelo.
El acuerdo suscrito entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba el
15 de febrero de 1973, no puede sobrevivir a este brutal crimen
(Aplausos y exclamaciones de: “¡Fidel, seguro, a los yankis dales
duro!”)
El Gobierno de Cuba se ve en la necesidad de cancelarlo y así lo
comunicará esta misma tarde al Gobierno de Estados Unidos (Aplausos).
Conforme a los términos textuales de dicho acuerdo, en cualquier momento
de su período de vigencia y mediante denuncia escrita, formulada con
seis meses de anticipación, una de las partes podrá comunicar a la otra
su decisión de dar por terminado el mismo. Ateniéndonos estrictamente a
lo convenido y procediendo a la notificación de su denuncia en el día de
hoy, 15 de octubre de 1976, dicho acuerdo tendrá vigencia solamente
hasta el 15 de abril de 1977, y no volveremos a suscribir con Estados
Unidos ningún acuerdo de esta índole (Aplausos) hasta que cese
terminantemente la campaña terrorista desatada contra Cuba, se brinden
garantías efectivas contra estos hechos a nuestro pueblo, y se ponga
definitivamente fin a los actos de hostilidad y de agresión de Estados
Unidos contra Cuba (Aplausos). No puede haber colaboración de ninguna
índole entre un país agresor y un país agredido.
Si después del 15 de abril de 1977, cuando cesará la vigencia del
acuerdo, cualquier avión comercial norteamericano fuese desviado a Cuba,
tanto el equipo como la tripulación y los pasajeros recibirán todas las
facilidades para regresar de inmediato a su país (Aplausos).
Cuba no alentará jamás los secuestros aéreos ni será tolerante con
sus autores, pero no puede mantener compromisos virtualmente
unilaterales de devolver o castigar a los mismos con un gobierno sobre
el que recae la responsabilidad fundamental de esta infame ofensiva
terrorista contra nuestro país.
Los acuerdos suscritos en este sentido con Canadá, México, Colombia y Venezuela, seguirán con plena vigencia.
Cuba está dispuesta también a colaborar con México, Panamá,
Venezuela, Colombia, Jamaica, Trinidad Tobago, Guyana, Barbados y los
demás países del área del Caribe y Centroamérica que sean capaces de
actuar de buena fe, en cualquier conjunto de medidas que se consideren
apropiadas para combatir estos crímenes.
Cuba incluso mantiene la disposición de discutir con Estados Unidos,
sea cual fuese el gobierno electo el próximo mes de noviembre, una
solución a estos problemas, pero tiene que ser, repito, sobre la base
del cese definitivo de todo acto de hostilidad y agresión a nuestra
patria (Aplausos).
Podríamos preguntarnos qué se pretende con estos crímenes. ¿Destruir
la Revolución? (Exclamaciones de: “¡No!”) Es imposible. La Revolución
emerge más vigorosa frente a cada golpe y cada agresión, se profundiza,
se hace más consciente, se hace más fuerte (Aplausos). ¿Intimidar al
pueblo? (Exclamaciones de: “¡No!”) Es imposible. Frente a la cobardía y
la monstruosidad de crímenes semejantes el pueblo se enardece, y cada
hombre y mujer se convierte en un soldado fervoroso y heroico dispuesto a
morir (Aplausos).
La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la
solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la
sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada
uno de los demás (Aplausos). Por eso el dolor es de todos, el luto es de
todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es
nuestra fuerza. ¡Y nuestra fuerza no es solo la fuerza de un pueblo, es
la fuerza de todos los pueblos que ya se redimieron de la esclavitud y
la de todos los que en el mundo luchan para erradicar del seno de la
sociedad humana la explotación, la injusticia y el crimen! (Aplausos.)
Nuestra fuerza es, en fin, la fuerza del patriotismo y la fuerza del
internacionalismo. Las ideas por las que luchamos son estandarte de los
hombres más honestos y dignos del mundo de hoy y el emblema seguro y
victorioso del mundo de mañana.
El imperialismo, el capitalismo, el fascismo, el neocolonialismo, el
racismo, la brutal explotación del hombre por el hombre en todas sus
formas y manifestaciones, se acercan al ocaso en la historia de la
humanidad, y sus enloquecidos servidores lo saben; por eso sus
reacciones son cada vez más desesperadas, más histéricas, más cínicas,
más impotentes. Solo eso puede explicar crímenes tan repugnantes y
absurdos como el de Barbados.
Durante más de 100 años ha sido recordado y condenado con
inextinguible indignación el fusilamiento de los estudiantes de medicina
en 1871. Durante miles de años nuestro pueblo recordará, condenará y
aborrecerá en lo más profundo de su espíritu este horrible asesinato.
¡Nuestros atletas sacrificados en la flor de su vida y de sus
facultades serán campeones eternos en nuestros corazones (Aplausos); sus
medallas de oro no yacerán en el fondo del océano, se levantan ya como
soles sin manchas y como símbolos en el firmamento de Cuba; no
alcanzarán el honor de la olimpiada, pero han ascendido para siempre al
hermoso olimpo de los mártires de la patria! (Aplausos.)
¡Nuestros tripulantes, nuestros heroicos trabajadores del aire y
todos nuestros abnegados compatriotas sacrificados cobardemente ese día,
vivirán eternamente en el recuerdo, en el cariño y la admiración del
pueblo! (Aplausos) ¡Una patria cada vez más revolucionaria, más digna,
más socialista y más internacionalista (Aplausos) será el grandioso
monumento que nuestro pueblo erija a su memoria y a la de todos los que
han caído o hayan de caer por la Revolución! (Aplausos.)
Hacia nuestros hermanos guyaneses y coreanos inmolados ese día, va
también nuestro recuerdo más ferviente en estos instantes. Ellos nos
recuerdan que los crímenes del imperialismo no tienen fronteras, que
todos pertenecemos a la misma familia humana y que nuestra lucha es
universal (Aplausos).
No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica.
Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las
víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril
llora, la injusticia tiembla!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
(Ovación).